Alfredo Carrasco
Carrasco (Gerente del CIT Serranía de Ronda) Publicado en el número
18 de la revista La Serranía
La
Serranía de Ronda es uno de los destinos turísticos de
interior más representativo de Andalucía, comparable con
otros destinos de primer orden como puedan ser Las Alpujarras,
Cazorla o la Sierra de Grazalema.
Esto se debe en gran parte
al territorio en sí mismo y al esfuerzo de empresarios,
administraciones y demás entidades y colectivos que trabajan
en el desarrollo turístico en la zona.
En la Serranía contamos con
un maravilloso paisaje, tanto en los tres parques naturales
como en el resto del territorio. La diversidad y belleza de
nuestro ecosistema suponen un gran atractivo que
afortunadamente se conserva casi en estado puro. Además, la
estratégica situación permite a los que nos visitan estar
prácticamente en el centro de Andalucía. Esto permite que
muchos visitantes, sobre todo de procedencia internacional,
elijan la Serranía como destino de sus vacaciones para desde
aquí visitar cada día alguna ciudad como pueda ser Sevilla,
Granada, Jerez, Gibraltar, etc.
El papel de los empresarios
y emprendedores ha sido fundamental, si hace diez años la
oferta de establecimientos turísticos era mínima,
actualmente contamos con una oferta bastante amplia que
además se caracteriza, en general, por su calidad.
A estos dos factores hay que
unir por un lado el apoyo recibido de parte de las distintas
administraciones, así como el trabajo promocional realizado
por distintas entidades.
Han sido muchas las
comarcas, que como la nuestra, han contado con distintos
programas o planes de desarrollo turístico que, promovidos
por las distintas administraciones, intentaban convertir al
turismo en un motor económico. Sin embargo no todas han
conseguido sus objetivos y eso se ha debido a que algo ha
fallado. En algún caso ha fallado el paisaje, en otros el
empresariado, etc.
Afortunadamente en la
Serranía han encajado todas las piezas.
Pero una vez que se ha
conseguido llegar hasta aquí es necesario seguir trabajando
duro por parte de todos, ya que el fenómeno turístico es un
fenómeno cambiante y altamente sensible a gran cantidad de
factores.
Si nuestro principal
atractivo es el paisaje debemos entre todos apostar por la
recuperación de aquellos enclaves que ya se encuentran
deteriorados así como velar por la conservación del resto.
Mantener nuestro paisaje
puede chocar directamente con intereses públicos y privados.
Tenemos que ser capaces de valorar si el beneficio a corto
plazo que nos producirían algunas actuaciones, merece la
pena, si lo comparamos con los efectos negativos que
generarían.
El patrimonio también juega
un papel importante en el turismo. El tipo de visitante o
turista que más nos interesa a todos, es aquél que viene
atraído por nuestro paisaje y monumentos y además desea
conocer nuestras costumbres, nuestras tradiciones, nuestra
gastronomía, en definitiva nuestra forma de vida. Y nos
interesa ya que es el tipo que más tiempo permanece y que
está dispuesto a volver.
Hay que intentar no perder
nuestra identidad, la que hace que la gente nos visite. Si
desde hace algunos años hasta ahora el turismo está
encajando en la Serranía, es precisamente por ser como somos
y vivir como vivimos. No quiero decir con esto que debemos
vivir anclados en el pasado, hay que evolucionar, pero hay que
procurar que el desarrollo sea un desarrollo sostenible.
En estos momentos hay en la
Serranía una gran cantidad empresarios y emprendedores que
están trabajando en nuevos proyectos turísticos que
aumentarán considerablemente la oferta existente.
Mi reflexión es la
siguiente: ¿Es bueno que siga creciendo la oferta turística
en la Serranía de Ronda al ritmo que lo viene haciendo hasta
ahora?, o ¿sería conveniente analizar cuál es nuestra
capacidad de carga real y en función de ésta limitar el
crecimiento de la oferta?
Ya sé que es muy difícil
decantarse por una u otra opinión, pero creo que ahora es el
momento de que empecemos a planteárnoslo.