María
Sánchez Elena (Publicado en la revista La Serranía, Nº 24)
Al sur de Ronda, a unos 3 km del centro de la ciudad, por la carretera paisajística
Ronda–Algeciras, tuvimos la suerte de encontrarnos en un lugar lleno de belleza: la finca Algaba, donde, desde hace cinco años, estamos trabajando por conservar la riqueza del mundo rural que nos rodea, a la vez que intentamos crear un espacio para enriquecer la vida cultural y educativa de la Serranía. En un primer momento nos dedicamos a aquellas actividades que la vocación agroforestal de la finca nos ofrece: una pequeña producción de miel, algo de corcho, ganadería ecológica, cría de caballos… La mayor parte de nuestro esfuerzo se centró en la recuperación de razas autóctonas ganaderas en peligro de extinción: vacas pajunas, cárdenas, berrendas en negro y en colorado y negra andaluza, gallinas andaluzas, oveja merina grazalemeña y burros. Junto a la labor productiva, nuestro interés está en conservar la riqueza etnográfica que nos rodea, para lo cual creemos necesario dar a conocer los usos y aprovechamientos tradicionales del monte mediterráneo y acercarnos a la cultura de los hombres y mujeres del campo, quienes durante siglos han mantenido que el trabajo y el respeto a las leyes de la naturaleza eran clave de prosperidad, sin olvidar que hoy el sector productivo agrícola y ganadero es uno de los pilares que pueden garantizar la calidad de vida y el futuro de las áreas rurales. En este sentido, producción ecológica, recuperación de razas autóctonas ganaderas en peligro de extinción y por tanto conservación del patrimonio genético, formación y concienciación, son los objetivos que nos hemos marcado para la puesta en funcionamiento del Centro Algaba.
Creemos que es imposible conocer esta tierra y no amarla; basta con contemplar cómo la Serranía de Ronda destaca en el conjunto de espacios naturales andaluces, por su riqueza botánica y faunística, su biodiversidad, sus espléndidos paisajes y sus conjuntos arquitectónicos llenos de originalidad y estilo propio, para sentir la necesidad de protegerla. Sus blancos pueblos salpicados por la orografía de la Serranía, coronados por el perfil de sus sierras hasta la inmensa lejanía, la pureza de su cielo, las cualidades de su luz, su historia y especialmente su patrimonio natural, dan sentido a la labor que pretendemos realizar para el conocimiento, conservación y difusión de tanta riqueza.
Ahora estamos trabajando en la elaboración del programa de educación ambiental “conoce la montaña mediterránea” a partir de una pedagogía de sensibilización, donde arte y ciencia confluyen en torno al componente vivencial de la educación. El bosque mediterráneo es el paisaje y la riqueza natural que caracteriza a la finca Algaba en toda su extensión y éste es nuestro mejor recurso educativo. El espacio que delimita la finca está cubierto por encinas, alcornoques, quejigos y otros quercus; bajo sus ramas encontramos acebuches, cornicabras, lentiscos, majuelos, retamas, jaras, rosal silvestre, romero, aulagas, cantueso, almoradux y todo ese inmenso mundo que vive sobre la fértil seroja. Por sus condiciones para la vida animal, en la zona vive un gran número de mamíferos, reptiles y anfibios. Las aves dan más belleza a la finca con sus vuelos, sus cantos y su colorido, al estar situada en una zona de gran interés ornitológico. En cada época del año los sentidos se inundan de colores, olores, sonidos..., que nos ayudan a comprender los procesos vitales de la tierra y la inmensa diversidad biológica que nos rodea.
La actividad más singular del Centro Algaba consiste en la creación de un área de interpretación histórica, un poblado prehistórico calcolítico donde conocer cómo vivían los primeros habitantes de la Serranía de Ronda. Estamos hablando de la construcción de un poblado amurallado en su totalidad, con todo su entramado doméstico (cabañas) y sus áreas de producción (ganaderos, alfareros, talla de sílex, saladeros, etc.) tal y como los estudios existentes nos indican que pudo ser en época calcolítica. Al igual que el resto de actividades, se trata de una oferta educativa, lúdica y vivencial, basada en la experimentación científica y para la difusión del patrimonio de la Serranía de Ronda, con gran proyección social, por estar destinado a personas y/o colectivos de perfiles muy diferentes y vinculada al sistema educativo, desde escolares hasta ámbitos universitarios, principalmente secundaria; además, podemos dar respuesta a la demanda de turismo del conocimiento.
Desde un punto de vista socioeconómico, creamos empleo estable y colaboramos al desarrollo de la Serranía como iniciativa local, endógena y sostenible. El proyecto está declarado de Utilidad Pública e Interés Social por el Ayuntamiento de Ronda y es apoyado por la Fundación Giner de los Ríos, Institución Libre de Enseñanza, además ha sido calificado proyecto I+E por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales por trabajar con el patrimonio natural e histórico como recurso para educación, ciencia, producción, arte y ocio. Nuestra aportación a la vida de la Serranía se basa en la defensa, difusión y conservación de su patrimonio natural, de su singularidad cultural y su historia, trabajamos por el aprovechamiento agroforestal sostenible, especialmente la ganadería ecológica, y colaboramos para la conservación de la biodiversidad al llevar a cabo la recuperación de razas autóctonas ganaderas en peligro de extinción. Un largo camino queda por delante hasta alcanzar todas las metas; de momento seguimos paso a paso con ilusión, conocimiento y como no podía ser de otro modo, con persistencia.
Queremos dar nuestro más cálido agradecimiento a todas las personas que hacen que el Centro Algaba sea una realidad, a los amigos por escucharnos, a los técnicos que nos mostraron el mejor camino, a los que saben por ayudarnos a no equivocarnos, a los que permanecen a nuestro lado, a los que nos ayudan y a los que nos entorpecen, porque así nos hacen más grandes, a los que han soportado las molestias de nuestra casa en obras, a los primeros niños y niñas que nos visitaron, a los primeros alumnos adultos que aprendieron junto a nosotros y… a la revista La Serranía, por darnos a conocer en nuestra tierra.