LAS AVES DEL PARQUE
NATURAL SIERRA DE LAS NIEVES
El Parque Natural Sierra
de las Nieves, provincia de Málaga, cuenta
con una gran diversidad de aves,
resulta un área privilegiada para la
observación e identificación del elevado
número de especies presentes, en torno a las
doscientas. Los grandes contrastes
ambientales, motivados por las diferencias
altitudinales, de orientación, de vegetación
y de uso humano, favorecen esa diversidad.
El Parque, en cuanto a aves, es
especialmente importante en cuatro aspectos:
- Nidificación de aves
estivales para las que esta sierra actúa
como una "isla de altura"; es el caso de
chotacabras europeo, alondra común, collalba
gris y colirrojo real. Estas especies son
comunes en el centro y el norte de Europa a
baja altura pero no crían en la cuenca
mediterránea, salvo en zonas altas como
Sierra Nevada y nuestra Sierra de las
Nieves. Se supone que debido al cambio
climático estas aves irán desapareciendo del
Parque como reproductoras, o al menos
limitándose a mayor altura, quedando
relegadas al "prado alpino" y a los
pinsapares y pinares más altos.
- Invernada masiva de
pájaros europeos que encuentran refugio
en otoño-invierno aquí gracias a la
abundancia de frutos, a las condiciones
climáticas y a que no se cazan; es el caso
de zorzales real y alirrojo, mirlo
capiblanco, pinzón real, lúgano y picogordo.
Este fenómeno parece ir en aumento ya que el
"espinar" que rodea al pinsapar en las
umbrías mantiene perfectamente estas aves en
otoño-invierno.
- Población rica de
aves rapaces, gracias a la protección
que disfrutan actualmente y a la abundancia
de bosques y tajos donde nidificar; destacan
las águilas real, perdicera, culebrera y
calzada. Dentro del Parque la limitación
principal que sufren quizás sea la escasez
de presas, sobre todo el conejo.
- Presencia de aves de
alta montaña, como el acentor alpino,
invernante, y el roquero rojo, estival.
Para conocer, no
obstante, mejor las especies presentes en el
Parque, vamos a dividirlo en sus cuatro
hábitats, grosso modo: fluvial, forestal de
quercíneas, forestal de coníferas y
pastizal-roquedo.
Las aves fluviales
son aquellas ligadas a los cursos de agua,
ríos y arroyos, que viven en el mismo cauce
o en la ribera. Aquí encontramos garza real,
martín pescador, mirlo acuático, andarríos
chico, lavandera cascadeña, torcecuello,
oropéndola, ruiseñores común y bastardo, y
zarcero pálido. Hay que destacar la
"limpieza" del agua de los ríos de montaña
que nacen en estas sierras, como Verde,
Grande, Guadalevín y Turón; de esto se
beneficia el mirlo acuático, pájaro
que bucea para capturar invertebrados
subacuáticos, con una buena población desde
la Sierra de las Nieves hasta toda Sierra
Bermeja; su limitación es la desecación
estival de algunos cauces; asimismo, el
respeto al bosque galería permite la
presencia del escaso zarcero pálido,
especie mediterránea muy sensible a la
destrucción de las riberas. En verano y
durante la migración postnupcial las riberas
son un hervidero de pájaros en busca de
frescor, agua, frutos e insectos.
Las aves forestales de
bosques de quercíneas son las que viven
en formaciones de alcornoques, quejigos y
encinas principalmente, abundantes y maduras
en el parque. Aquí podemos encontrar el
águila calzada, los chotacabras europeo y
cuellirrojo, zarcero común, currucas
carrasqueña, cabecinegra, mirlona y zarcera,
mosquitero ibérico, alcaudones común y real,
lúgano y picogordo. Destaco el
chotacabras europeo, o gris,
"descubierto" recientemente como reproductor
en el Parque ya que pasa desapercibido de no
ser por su característico canto nocturno, y
las currucas carrasqueña y mirlona,
abundantes en muchos parajes del Parque,
para regocijo de los observadores de aves.
Respecto a los bosques
de coníferas, encontramos pinsapar y
pinar, con un buen número también de
especies asociadas, como águila culebrera,
colirrojo real, mirlo capiblanco, zorzales
real y alirrojo, mosquitero papialbo,
reyezuelos listado y sencillo, herrerillo
capuchino, carbonero garrapinos, pinzón real
y piquituerto. Muchas de esas especies son
simplemente forestales, encontrándose pues
en cualquier bosque maduro, pero otras viven
exclusivamente en las coníferas como las
siguientes. El herrerillo capuchino
es un simpático pajarillo, de pequeña
cresta, que escuchamos continuamente nada
más nos adentramos en los pinsapares, pero
que pocas veces vemos debido a que se mueve
nervioso por las ramas de los grandes
árboles. El carbonero garrapinos,
abundante aquí y escaso en otros lugares,
también está presente en todos los
pinsapares y se dedica a devorar los
insectos de las ramas de pinos y pinsapos;
es uno de los pájaros más característicos de
este Parque. El piquituerto es un
extraño pájaro de pico cruzado que emplea
para abrir frutos secos, principalmente
piñones, y está en aumento en toda la
Serranía debido a las plantaciones de pinos.
Por último, el
ambiente "pastizal-roquedo", constituido
de forma amplia por tajos, riscos, canchas,
piornal, matorral y pastizal de montaña. Se
trata de un hábitat común en el Parque y que
confiere, junto al pinsapar, su paisaje más
característico. Constituye un ambiente muy
importante, debido a que alberga especies de
gran interés conservacionista o muy
localizadas en la montaña mediterránea; sin
embargo, para el profano, este paisaje
parece áspero y desolado, carente de vida,
ya que, desgraciadamente nos han enseñado
desde niños que la naturaleza es un bosque
de árboles altos y espesos, y en nuestro
contexto biogeográfico no es así siempre...
En el pastizal- roquedo, a ras de suelo,
medran o se reproducen plantas,
invertebrados y aves que conforman un
ecosistema con gran biodiversidad.
Encontramos las siguientes aves: águilas
real y perdicera, halcón peregrino,
codorniz, búho real, vencejos real y pálido,
alondra común, cogujada montesina, avión
roquero, bisbita campestre, acentor alpino,
collalbas gris, rubia y negra, roqueros rojo
y solitario, curruca tomillera, chova
piquirroja, gorrión chillón, y escribanos
montesino y hortelano. Destaco las rapaces
rupícolas que hacen el nido en los tajos,
como el águila real, emblemática en
este Parque, que cuenta con varias parejas.
Las collalbas y los roqueros crían en
el suelo en espacios abiertos, siempre con
praderas ralas (pastoreadas) y roquedos
dispersos; son comunes en algunos parajes
del Parque y resultan verdaderas joyas
ornitológicas debido a su gran belleza, su
singular biología y su escasez en otros
lugares.
Las amenazas más
destacables que acechan a las aves del
Parque Natural Sierra de las Nieves son:
1.- Excesiva "matorralización"
de muchas zonas. La ganadería extensiva está
en retroceso de manera que muchos predios
llevan ya años sin ser pastoreados; la
cobertura vegetal, por el estrato arbustivo,
genera excesiva espesura. Este fenómeno, en
preocupante aumento en el Parque, conlleva
pérdida de hábitat más interesante en
nuestro contexto mediterráneo, como el
citado pastizal de montaña, y, sobre todo,
gran riesgo de incendio. En particular,
resulta muy importante el pastoreo ovino;
los grandes rebaños de ovejas, muy
criticados por algunos sectores
conservacionistas, son necesarios en mi
opinión porque mantienen el paisaje como lo
conocemos, con amplios pastizales y con
dehesas limpias. Generan más beneficio que
daño, incluso aunque algunos parajes estén
sobrecargados de ganado… El retroceso de la
ganadería y el abandono de los últimos
cortijos habitados son muy negativos para el
Parque.
2.- Incendios
forestales. Los cultivos madereros por
parte de la propia Administración, el
abandono de fincas ganaderas, como se ha
dicho, y la insuficiencia de desbroces y
clareos ponen en riesgo los bosques
autóctonos del Parque. Afortunadamente,
también hay que decir, no obstante, que las
labores de extinción están bien cubiertas
por el INFOCA. Hay que dejar de plantar
pinos, no sólo dentro del Parque sino en
toda la Serranía, hay que destinar más
presupuesto a trabajos forestales en
otoño-invierno, aclarando pinares que ahora
están excesivamente espesos, y hay que
apoyar la ganadería, como se está haciendo,
en su labor de "bombero", llevando los
rebaños done haga falta para mantener el
pasto a raya. También convendría en este
punto, una mayor vigilancia e información a
los visitantes en verano.
3.- Desarrollo
urbanístico. Las urbanizaciones en el
entorno del Parque Natural destruyen
naturaleza dentro y fuera del mismo. En
ocasiones, la divulgación de los valores
ambientales de este Espacio actúa, de forma
negativa como estamos viendo, como atrayente
de proyectos urbanísticos dentro de la
Reserva de la Biosfera...
4.- Canteras.
Varias canteras están ubicadas en el
entorno, muy próximas al límite, y causan
graves daños ambientales y entorpecen las
posibilidades de ampliación del Parque.
5.- Infraestructuras.
Los nuevos proyectos de grandes
infraestructuras próximas o dentro del
Parque han de ser muy respetuosos, como
autopistas, carreteras, caminos,
instalaciones eléctricas, de
telecomunicaciones, centros de
interpretación, etc.
6.- Actividades
humanas. Puntualmente pueden causar
daños diversos el senderismo, el tránsito de
quads, la escalada, la espeleología, las
acampadas, etc.
Algunas propuestas de
mejoras a favor de las aves, además de
minimizar las amenazas citadas:
1.- Colocación de
nidales para las aves como cajas-nido
para insectívoras en bosques jóvenes,
plataformas para rapaces en sitios
estratégicos, etc.
2.- Adecuación de
bebederos ya que algunas fuentes están
deterioradas y el agua resulta fundamental,
sobre todo en verano.
3.- Instalación de un
comedero para rapaces carroñeras. Es un
proyecto que me parece posible y necesario.
Sería muy interesante mantener un muladar
con miras a la recuperación de los buitres
extinguidos del Parque: quebrantahuesos,
alimoche y buitre leonado. Habría que
crearlo conforme a la legislación vigente y
ubicarlo en un paraje alto, despejado,
alejado de los senderos de uso público y
accesible para el vehículo de retirada de
cadáveres.
4.- Seguimiento de las
poblaciones de aves del Parque mediante los
preceptivos estudios.
Ronda, verano de 2008.