EL INVIERNO, diciembre 2005.
Un día de permiso subí a la sierra del Palo, una de las que componen la magnífica Líbar, entre el Guadiaro y sus llanos. Dejé el coche bajo la fuente del Saucillo y subí hasta el pilón de la Zajibe. A la vuelta, paré de nuevo en El Almendral, para disfrutar Mirlo capiblanco y Acentor alpino, entre otros.
La temporada otoño-invierno es un placer, con nuestros seis Turdus, fringílidos invernantes, etc.
Feliz Navidad 2005 y próspero 2006.