EL
ALMENDRAL, 22 de septiembre de 2005.
El Almendral es una finca de Montejaque, la primera de la subida a Líbar.
Es una joya, un corredor rodeado de altos
tajos, umbrías cubiertas de majuelos,
pastizal, roquedos y ruinas. Esta mañana
hemos ido Samuel Peregrina, digiscoper
malagueño y un servidor, en busca de los
primeros mirlos capiblancos. Allí estaban
ya, venidos con la luna de octubre,
dedicados a las majuletas. Después de
intentarlo sin éxito con el reclamo, aunque
entraron varios, bajamos para encontrarnos
con Eduardo Alba, ornitólogo malagueño, y su
hijo. Mientras desayunaban y hablaban yo me
dediqué a la collalba negra. En la finca hay
un par de parejas y son muy territoriales.
En cuanto un nuevo rico, nacional o
extranjero, compre la finca, quite las
ovejas y plante árboles, con la consiguiente
llegada de estorninos, mirlos y gorriones,
desaparecen las collalbas. Están en fuerte
regresión, es una lástima, pero son
extraordinariamente sensibles a cualquier
cambio de su hábitat.