el Padre Molinero, Campesino y Albañil del Genal:
Las Súas
Daniel del Río González (Júzcar)
Publicado en el número 23 de la revista La Serranía
No figura en muchos mapas, e incluso en los pocos que figura lo hace con un nombre tan absurdo y ridículo como es río “Riachuelo”.
No es excesivamente largo (menos de 3 km), no tiene importancia piscícola y carece de tramos navegables.
Y aún así, ha sido, es y será uno de los pseudo-afluentes del Genal más importantes en la historia de éste, cuando no, el auténtico río Genal o en su defecto su nacimiento real. (Los geógrafos se empeñan en otorgar el nombre de nacimiento de un río al punto más distante de éste con respecto a su desembocadura, sin tener en cuenta los tributarios situados a menor distancia, ni el caudal de éstos. Ejemplo: El Miño, su afluente, el Sil es el más caudaloso de los dos, pero el nacimiento del Miño en Fontmiña, se encuentra más distante de su desembocadura, por esta razón el Sil es afluente del Miño y no al revés). No es cuestión de debatir aquí ese tema, así que de momento dejamos las cosas en tablas entre los dos nacimientos.
Este río pese a su insignificante toponimia, y aún con su escasa delimitación geográfica, es para Júzcar y los juzcareños el mayor tesoro de todo cuanto hay en su término municipal. Su agua no se destina al consumo humano a pesar de ser completamente potable, ya que su contenido en bicarbonatos cálcicos le confiere un sabor peculiar, no demasiado agradable al paladar, máxime si las comparamos con las aguas provenientes de otros manantiales de la zona. Pese a todo, su calidad y sabor supera con creces el de otras muchas de la península, incluso el de algunas de las comercializadas embotelladas.
El nombre del río es oficialmente Riachuelo (nadie en la zona sabe de dónde lo han sacado, e incluso muy pocos lo conocen), pero todos en el pueblo lo conocen como el río de Las Súas, nombre con dos posibles orígenes:
El primero podría ser de “Sudar”, ya que con temperatura ambiente próxima a los 15º se forma una ligera bruma, alrededor del nacimiento, cual si fuera una sauna (el río sudara).
El segundo origen puede tal vez venir de Azud, palabra de origen árabe, con dos acepciones; la primera, medida de capacidad para granos, especialmente en la jerga molinera; la segunda, muro o presa destinado a encauzar una corriente de agua en un canal de riego.
Cualquiera de las dos acepciones es o sería correcta, ya que ambas funciones se cumplen al encauzarse el río para el regadío y para mover las paletas hidráulicas de varios molinos harineros.
Otras de las funciones principales del río de Las Súas o Riachuelo es la de abastecer y mantener relativamente constante el caudal del Genal en su tramo superior, labor que cumple junto con otros dos arroyos de caudal variable y estacional: el arroyo de La Yedra o Arroyo Dulce (términos municipales de Pujerra y Júzcar) y el arroyo de La Alcapana (término de Júzcar), ya que el Genal, desde su nacimiento, es bastante estacional y depende de las precipitaciones de la Sierra de las Nieves y Sierra Bermeja (durante la última gran sequía, a mediados de los 90, hubo un verano durante el cual su primer tramo se limitaba a un conjunto de charcos diseminados a lo largo de su lecho), llevando éste un caudal estable a partir de la unión de ambos ríos.
Nace en las inmediaciones del pueblo de Júzcar, en la confluencia de la caliza con el sílice y la pizarra, manando a borbotones del mismo suelo. Cuenta con dos particularidades, que le valen de tarjeta de identidad o DNI especial; su caudal es fijo durante todo el año, no crece ni mengua incluso en las condiciones más adversas (no se tiene memoria ni oral, ni escrita del cambio de caudal incluso durante épocas de extrema sequía), y temperatura constante en torno a los 16-17º durante todo el año (está tan fría que corta la respiración en verano, siendo muy pocos los que aguantan algo más de 2 ó 3 minutos dentro de ella, o tan caliente en invierno, que se está en la gloria dentro del agua; pero su temperatura es la misma siempre, lo que varía es la temperatura ambiente o exterior).
Su caudal es tan importante, que nada más nacer, parte de él es encauzado en dos canales de riego y uno mixto, que ponía en funcionamiento varios molinos harineros y regaba las tierras colindantes a éstos.
Los molinos se encuentran a menos de 100 metros del nacimiento y permanecieron en funcionamiento hasta mediados del siglo pasado, con funcionamiento continuo en ambos al alternar las dos piedras con las que contaba cada uno y aprovechando el desnivel existente entre ellos. Posteriormente se electrificaría la maquinaria de uno de ellos, prolongando su actividad durante algunos años más (dejando de ser rentables al abandonarse el cultivo intensivo de cereal en la zona, con el consiguiente abandono de la fabricación casera de pan, a consecuencia de la inmigración masiva de los años 60), hasta su cese total de la actividad a comienzos de los 70. Actualmente y por iniciativa privada, se pretende poner en funcionamiento uno de ellos, pero sólo como atractivo turístico.
Siguiendo el cauce del río, se encuentran los restos de otros tres molinos, siendo visibles sólo algunas ruinas en dos de ellos y las estructuras y piedras, pero sin maquinaria del tercero, dedicado a la tenería, esto es, la obtención de taninos vegetales para el curtido de pieles, moliéndose en el zumaque, ramas y cortezas de encinas y castañas y otras especies ricas en taninos.
A lo largo de su curso es represado cuatro veces más antes de desembocar en el Genal, conduciendo el agua a las huertas situadas en ambos márgenes y de forma escalonada por el gran desnivel de la zona que atraviesa.
Cada una de las acequias recibe uno o varios nombres relacionados con el punto de partida, de llegada o alguna finca o instalación que atraviesa en su camino, siendo éstas algunas de sus denominaciones: de Alcoberías o Las Juntillas, del Chorrillo, del Molino de la Tenería, de los Bancales, de la Torta, de Cerromacho, del Nacimiento, etc...
Otra cosa destacable en su trayecto es el puente del molino; puente de piedra en forma de arco de herradura irregular, probablemente de la época musulmana, practicable y en relativamente buen estado de conservación (no de protección pese a su valor tanto arquitectónico como histórico).
En el recorrido de escasos tres kilómetros, el río salva un desnivel de más de 100 metros, depositando en su cauce, partículas de arena, limo y carbonatos cálcicos, sedimentos que sí se acumulan sobre restos vegetales o humanos (telas, tejas, ladrillos, etc.), dan origen a las toberas o canteras de toba; roca sedimentaria muy porosa, horadada por un sinnúmero de huecos o agujeros, huella fósil de las ramas sobre las cuales se han formado. Su formación es bastante lenta, de apenas varios milímetros al año, cosa que ha podido comprobar in situ, (tras la limpieza del cubo o cao de un molino, por el cual ha circulado el agua de forma más o menos constante durante unos 40 años, desde su cese de actividad, la capa formada era de entre 3 y 10 cm de espesor), acelerándose en donde se remansa el caudal, o se interrumpe casi por completo, (cortes para las acequias y escorrentías de éstas), e incluso donde se encuentra con obstáculos naturales o artificiales (ramajes caídos, escombros), que han ido a parar a su cauce.
La principal de estas canteras se encuentra a pocos metros de su desembocadura en el Genal, en la garganta de la Sima del Diablo (impresionante acantilado pizarroso de más de 30 metros) cortado casi a plomo por el agua de ambos ríos), zona donde se precipita en una sucesión de rápidos saltos y remansos, para salvar el desnivel existente en este tramo final y en la cual se acumulan restos de todo tipo, arrastrados por el río o sus arroyos tributarios en época de crecidas.
Los lugareños han usado desde tiempos remotos estas piedras tanto para sus construcciones (casas, apriscos, muros de retención, vallados, linderos, etc.), como para comederos, pesebres y pilones o abrevaderos (una vez impermeabilizados con varias manos de cal), aprovechando la facilidad de tallado de estas rocas.
Podéis haceros casi una idea de la enorme importancia tanto para Júzcar como para los demás pueblos del Valle, que este río tiene, con un caudal de 56.160.000 litros diarios aproximadamente, que tan sólo figura en unos pocos mapas con el nombre despectivo de Riachuelo.
Muchos ríos quisieran ser como él; aunque pequeño (en longitud), todo un grande, todo un señor río. El río de las Súas, el padre molinero, campesino y albañil del Genal.