Carlos Guerrero Barragán (Asociación Senderista Pasos Largos)
Publicado en el número 24 de la revista La Serranía
Este
artículo es complementario, gracias a una afortunada
coincidencia, del publicado en el número anterior de La
Serranía, escrito por nuestro compañero Daniel del Río. Si
en aquél se trataba la importancia del río de las Súas (o
de las Zúas) como enclave hidrogeológico con múltiples
significaciones culturales y socioeconómicas para Júzcar, en
éste nos vamos a ocupar de la última página del libro del
río, la que corresponde al equipamiento deportivo para
descenso de barrancos.
Los Barrancos de la Serranía de Ronda
Los Cañones y Barrancos en la Serranía de Ronda, pese a la
complicada orografía de la comarca, no son demasiado
abundantes. Hasta ahora eran muy conocidos y visitados dos de
ellos, la Garganta de Las Buitreras, en el río Guadiaro, y la
Garganta Verde, de la cuenca del Guadalete, ya en Zahara de la
Sierra.
Pero había dos cuencas muy significativas que carecían de
garganta propia. Una de ellas, la de río Verde, conoció en
la primavera de 2001 (concretamente el 6 de marzo) su primera
travesía. Se trataba del Cambullón de Vélez. El último
barranco en añadirse a la lista ha sido el que le corresponde
al río Genal, en un enclave de Júzcar conocido como la Sima
del Diablo. Suponemos que el topónimo se debe a lo umbría y
angosta que es la zona y al hecho de que por ser inaccesible
sin técnicas alpinas era un sitio de complicado trasiego para
los habitantes del pueblo. La gran cantidad de maleza que
crece amparada por la humedad y la sombra no ha hecho sino
acrecentar el halo de misterio que el barranco tuvo también
para nosotros.
Aunque prácticamente se puede llegar a todos los recovecos
del barranco bajando por empinadas laderas (lo cual no
recomendamos) el recorrido integral por el cauce requiere la
utilización de cuerdas en los anclajes instalados.
El entorno del barranco
El
río ha excavado una cárcava en materiales bastante
erosionables, pero no puede entenderse el enorme corte con el
caudal actual. Es el resultado de climas más lluviosos y de
una acción continuada de milenios. De hecho, en la actualidad
se anteponen los fenómenos de depósito sobre los de
erosión. El enclave donde está la Sima del Diablo es de
rocas metamórficas del Complejo Alpujarride, que dan perfiles
alomados de fuertes pendientes. En el barranco hay
micaesquistos de edad paleozoica (conocidos como toscas o
pizarras) con algunas inclusiones de cuarzo blanco que
aparecen como vetas más duras.
En todo el recorrido son abundantes los depósitos de
carbonato cálcico en el lecho y, sobre todo, en las
chorreras, tanto las del río como en los aportes laterales de
los arroyitos tributarios. Estos sedimentos forman una costra
de travertino sobre la roca viva y, cuando lo hacen alrededor
de restos vegetales o musgo, se conocen como tobas. Esto es
posible porque el nacimiento de Júzcar está cargado de sales
carbonatadas por proceder de Jarastepar, de modo que, al salir
al exterior, cambian de presión y temperatura y precipitan.
Este fenómeno se puede observar también en el arroyo Majales
aguas arriba del Nacimiento, desde la propia carretera.
La Unidad de Jarastepar es de materiales carbonatados del
Jurásico (calizas, dolomías y brechas). Se estima que los
recursos hídricos del conjunto son de unos 8 hm3/año. Uno de
los aliviaderos del macizo es justamente el Nacimiento de
Júzcar, una surgencia vauclusiana (el agua accede al exterior
a presión y en sentido ascendente) de 185 litros por segundo
resultante del contacto de la sierra con los micaesquistos
mencionados.
El barranco discurre por un alcornocal con quejigos que apenas
se deja ver desde el fondo del río. La vegetación dominante
es la propia de ribera, con abundantes sauces y mimbres y
algún chopo. Son de destacar las higueras en los cortados y
las numerosas lianas colgantes, sobre todo enormes hiedras. En
el lecho del río destacan los helechos cabello de Venus en
los travertinos.
En las partes más abiertas lo predominante son los zarzales
con flores de la viuda, unciana y hierba de San Antonio.
Hemos visto ranas en la parte final, más abierta. En el
barranco, sapo común, ratón de campo y algún cerrapuño. La
fauna piscícola es inexistente y hay escasa representación
de invertebrados acuáticos. Puede ser que las nutrias del
Genal hayan subido por el arroyo en otros tiempos evitando las
chorreras por los laterales.
La escasez de fauna se debe en parte a condicionantes
naturales (los cuatro saltos son insalvables para los peces de
aquí), pero en la parte final no hay apenas por la
depredación sobre los alevines de las truchas que a veces se
sueltan al ser Coto de Pesca. Parece ser que ya apenas hay
subidas por las represas que hay aguas abajo del Genal.
Historia de la exploración y equipamiento
El
río de la Zúa es un enclave conocido por los habitantes de
Júzcar desde siempre y, como su propio nombre parece indicar,
ha servido de origen a una serie de desvíos de agua utilizada
para el riego y la molienda. Pero la Sima del Diablo, la parte
final del río, ha debido constituir un obstáculo para el
aprovechamiento del caudal debido a su encajonamiento. De
hecho, la última acequia del tramo alto en la falda de la
Loma de Benarrascón arranca justo en la cabecera del primer
rápel. No obstante, justo antes de la desembocadura en el
Genal se localiza otro azud ya derruido que parece que iba a
la Fábrica de Hojalata.
Por Daniel del Río y otros juzcareños conocíamos la
existencia de una zona especialmente abrupta de su término
municipal con el curioso nombre de la Sima del Diablo en las
cercanías de la Real Fábrica de Hojalata. Para los
propietarios del Chiringuito “Virgen de Moclón” es otro
recurso turístico más, y así entre los campistas se
conocía como Las Cascadas. Remontaban el arroyo y con ayuda
de las maromas que se habían colocado ascendían las dos
chorreras finales y luego bajaban de nuevo al río. Una de las
cuerdas estaba atada a una higuera y la segunda tenía un
garfio anclado en la roca, habiendo sido ambas colocadas
remontando en libre las cascadas.
En el verano de 2002 tenemos conocimiento en Pasos Largos de
estas actividades deportivas realizadas con medios precarios.
En dos visitas posteriores se confirma la existencia de
diversas cascadas y la ausencia de anclajes fiables. El día 4
de septiembre de 2003 el grupo de exploración con un equipo
liviano remontan el río hasta la segunda cascada y se acuerda
fijar una fecha para consolidar los rápeles y realizar la
integral del barranco. El lunes 8 de septiembre de este año,
y partiendo del Puente del Molino, se equipan las cuatro
chorreras y se realiza el que pensamos que es el primer
descenso con técnicas alpinas por el cauce del río. No
encontramos anclajes viejos ni posibilidad de realizar los
rápeles con anclajes naturales o de fortuna.
Ficha Técnica del barranco
Nombre: Sima del Diablo
Localización
Geográfica: En el Valle del Genal, dentro del término
municipal de Júzcar. Se trata del cauce del río de la Zúa
(aunque en los mapas aparezca como arroyo Riachuelo) justo al
sur del casco urbano. El cañón es tributario hacia el sur
del río Genal, en la vega donde estaba la Real Fábrica de
Hojalata, aunque como se comprueba al realizar el descenso,
lleva casi el doble de agua que éste.
Cartografía: A escala 1:25.000, el mapa del Instituto
Geográfico Nacional 1.065-I (Igualeja). A escala 1:10.000, la
hoja cartográfica 1.065 2-2.
Acceso: Desde el pueblo de Júzcar (a 30 km de Ronda), tomar
la MA-517 en dirección a Faraján y en el kilómetro 2,3 (a
algo más de 1 km y medio del pueblo) comienza el carril de
Moclón o del Cortijo de Alcaparra. Hay 2 km y medio hasta el
Chiringuito “Virgen de Moclón”, donde se deja el coche de
regreso. Para llegar al comienzo del barranco, retroceder por
la misma pista forestal. A 1 km y medio sale una pista a la
derecha que nos deja en el Puente del Molino de la Tenería
tras bajar unos 450 metros. Desde la carretera, el cruce de
este carril está a 900 metros.
Una vez terminado el barranco, ya en el Genal, hay que tomar
la vereda paralela a la acequia de la Fábrica, yendo por la
margen izquierda del río junto a una alambrada. Después hay
que cruzar al otro lado justo en una azud. Desde allí
seguimos esta segunda acequia y llegamos al camping. Hay 1 km
en total desde la junta hasta el coche.
Comienzo de la travesía: Puente del Molino de la Tenería
(305.825/4.055.135) a 530 metros sobre el nivel del mar. El
primer tramo es difícil por la maraña de vegetación.
Comienzo del Barranco: Toma de la Acequia de Benarrascón
(306.085/4.054.625), a 500 metros de altitud. Justo en este
azud está el primer rapel.
Fin del Barranco: En la junta de los ríos de la Zúa y Genal
(306.095/4.054.210) a 450 metros de altitud, muy cerca de la
antigua presa de la Real Fábrica de Hojalata.
Longitud
del Barranco: 500 metros. Hay 600 metros más desde el Puente
del Molino de la Tenería hasta la toma de la acequia (1.100
metros en total).
Desnivel del Barranco: Unos 50 metros.
Tiempo de travesía previsto: 2 horas.
Rápeles: 4 en total: 3 de 8 metros y uno de 10 metros de
altura.
Fecha de Equipamiento: Lunes 8 de septiembre de 2003
Colectivos Organizadores: Asociación Senderista “Pasos
Largos” y Sección Espeleológica Marbellí.
Integrantes del Equipo: Manuel Jesús Guerrero Sánchez,
Rafael Flores Domínguez, Elena Ordóñez y C. Carlos Guerrero
Barragán.
Equipamiento realizado: Se han montado 4 cabeceras de rápel
con dos parabolts de métrica 10 por cada una. En la cascada
de 10 metros, además, se ha instalado un seguro de
aproximación. Se han quitado algunas zarzas de la primera
parte, pero el acceso sigue siendo difícil por la maleza.
Materiales necesarios: Saca. 2 litros de agua y algo para
picar. Neopreno completo, arnés y casco. Botiquín. Cuerda de
20 metros y otra auxiliar. Material de técnica alpina y de
rescate. No está de más llevar algo para cortar las zarzas.
La conservación de La Sima del Diablo
Al Río de la Zúa llegan aguas residuales, de modo que hay
sedimentos de detritos que provocan algún fango en la
cabecera. El río no acusa grandes fluctuaciones de caudal,
con lo que los fangos permanecen de un año a otro sin que el
agua se los lleve. No obstante, las cascadas depuran bastante
y el final del cañón está más limpio. Consideramos que con
una pequeña estación de depuración puede conseguirse que el
cauce esté como en sus orígenes.
Debemos tener en cuenta que toda actividad humana genera
impactos. Para la realización de la actividad deportiva del
descenso de este barranco recomendamos no salirse del cauce,
ya que las orillas son depósitos de toba con raíces que
forman sobaqueras. La fauna acuática suele utilizar esos
lugares como escondite. La roca travertínica es bastante
frágil. Hay que evitar roturas pisando en los acúmulos de
mayor consistencia. Sólo hay que tener cuidado en la chorrera
grande y realizar el rápel por el centro, porque la cascada
hace cueva detrás del agua y tiene banderolas finas de toba.
Para realizar descenso de barrancos
en la Serranía de Ronda y otras actividades de turismo
activo pueden contactar con
Pangea Active Nature en la web
http://www.pangeacentral.com
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