Isabel Sánchez Heras -
Revista El Genal
Fotos cedidas por la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui
Daira Arunda
(Telf. 952 87 22 75 / 952 87 68 44)
Publicado en el número 4 de la revista El Genal en agosto de
2000
Como consecuencia de la guerra
existente con Marruecos, la población saharaui se encuentra en tres
zonas diferentes:
La mayor parte del territorio
se encuentra ocupado por Marruecos. La población saharaui residente
en esta zona se encuentra con un régimen de terror repetidamente
denunciado por los Organismos Internacionales de defensa de los derechos
humanos y el Parlamento Europeo. El territorio está cerrado para
el turismo y la prensa, y protegido por una barrera defensiva militar conocida
como «los muros».
Otra parte del territorio la constituyen
los territorios liberados bajo el control del Ejército Popular de
Liberación Saharaui, en los que, como consecuencia de la cantidad
e intensidad de los combates liberados, sólo vive una pequeña
cantidad de familias nómadas.
Finalmente nos encontramos con
los campos de refugiados situados en la región centro occidental
argelina de Tindouf, cerca de la frontera del territorio del Sahara Occidental
(antiguo Sahara español). De acuerdo con el último censo
del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR),
unos 173.000 civiles, en su mayoría mujeres niños-as y ancianos
-as, viven aquí.
Los refugiados saharauis viven
en tiendas de campaña desde hace 23 años. Este territorio
fue cedido por Argelia a la República Árabe Saharaui Democrática
(R.A.S.D.) en 1976 a la vista de la imposibilidad de mantener los campamentos
en el interior del Sahara debido a los bombardeos de la aviación
del ejército marroquí.
Ubicados en el peor y más
seco de los desiertos africanos, los campamentos están administrados
en total autonomía por las autoridades de la R.A.S.D. Los recursos
para la supervivencia provienen casi en su totalidad de la ayuda internacional
a través de organizaciones humanitarias. La coordinación
de la ayuda recibida corre a cargo de la Media Luna Roja Saharaui, organismo
homologable a la Cruz Roja.
Los campamentos se estructuran
en cuatro grandes núcleos poblacionales denominados Wilayas o provincias:
Aaiun, Dajla, Auserd y Smara, correspondientes a las cuatro grandes zonas
del antiguo Sahara español. Cada asentamiento o Wilaya se subdivide
a su vez en seis o siete Dairas (municipios). Las cuatro Wilayas están
separadas entre si por varios kilómetros, y en cada una de ellas
se sitúan los servicios imprescindibles para la atención
alimentaria, sanitaria, escolar y administrativa. Sin embargo, algunos
de los servicios más importantes como el hospital nacional y algunos
pozos, están situados en puntos aislados y prácticamente
equidistantes de todos los campamentos.
La población infantil es
la más afectada por esta situación de exilio y dependencia
de la ayuda internacional.
De las características
señaladas se deduce la importancia que tiene la ayuda humanitaria
internacional en el apoyo a la supervivencia del pueblo saharaui.
En Ronda en el año 1995,
el ayuntamiento hace a la ciudad y a la comarca un llamamiento para acoger
una serie de niños saharauis que les urgía salir de los campamentos
de refugiados por una serie de necesidades.
Los niños se acogieron tanto
en Ronda como en la comarca, y pasaron los primeros meses en nuestra tierra.
Estas personas, estas familias
que hicieron la acogida temporal, y casi de sorpresa, a partir de ese momento
quisieron seguir ligados al Sahara. Se constituyeron como asociación,
y a partir de entonces siguen trabajando juntos.
Es la Asociación de Amigos del
Pueblo Saharaui Daira Arunda.
La asociación la constituyen
45 familias que cada mes aportan una cuota de 500 pesetas. Y no todas las
personas que forman la asociación acogen niños. En realidad,
la acogida de los niños ahora mismo no es más que una de
las actividades que realiza esta asociación, pues, sólo descansan
el mes de septiembre que es cuando se marchan los niños el resto
del año no paran de hacer actividades.
Entre las actividades que realizan,
está el viaje de familias que organizan a los campamentos saharauis,
para continuar con el seguimiento de ayuda a los niños y sus familias,
estos gastos son gastos personales que cada persona que viaja se costea.
Elaboran proyectos y trabajan organizando
actividades para recaudar fondos para estos proyectos.
Como el objetivo principal es la ayuda
al pueblo saharaui en general, en febrero organizan la caravana que tras
la recogida de alimentos conjuntamente con la Coordinadora de Asociaciones
de Amigos del Pueblo Saharaui, envían a los campamentos.
A partir de los siete años,
todos los niños en el periodo de tiempo que hace más calor,
en el verano, salen a pasarlo fuera como premio por su buen rendimiento
escolar. También salen algunos un poco más mayores por cuestión
de enfermedad.
Todo esto nos lo estuvieron contando
Loli Sánchez, Auxiliadora Flores y Mª Auxiliadora Barrionuevo,
tres mujeres miembros de la asociación. Pero también queríamos
hablar con alguna persona que estuviese en la asociación y que fuese
de algún pueblo del Valle del Genal. Estuvimos charlando con Beatriz
Álvarez y ella nos contó su experiencia.
Ella es de Genalguacil. Este año
a Genalguacil han venido dos chicas: Mariam Mohamed Abdalahi y Danma Brahim.
Estas dos chicas, aunque han sido tres las familias que se hacen responsable
de ellas, han venido por el ayuntamiento del pueblo. Los gastos de los
viajes de los niños corren a cargo de las familias que los acogen.
En este caso los gastos de Mariam y Danma han corrido a cargo del ayuntamiento
de Genalguacil.
Beatriz supo de la asociación,
por medio de una compañera de trabajo. Se lo pensó muchísimo.
La primera niña que acogió se llamaba Hamada. Y sabe muy
bien que para que los niños tengan una estancia buena en el pueblo,
no sólo tiene que contar con su familia, sino con el pueblo en general,
como para que se encuentren acogidos e integrados como cualquier chiquillo
del pueblo.
No es una cosa fácil, pues ellos
vienen de un mundo muy distinto, con muchas carencias. El idioma también
impide un poco el acercamiento, pero con mucho cariño y paciencia
es una experiencia muy bonita, y sobre todo saberse intermediaria de una
ayuda al desarrollo de un pueblo que vive muy mal.
A veces Beatriz se planteó si
el que los niños viniesen y luego tuviesen que volver otra vez a
su realidad no era peor. Pero luego se ha dado cuenta que el que los niños
vengan les ayuda a quitarse un tiempo de pasarlo mal, y a la vez los estimula
para luchar y formarse para tener una vida mejor pues ya conocen
algo más bueno.
Lo que más admira en los chiquillos
que han ido acogiendo, es lo fácil que se integran, se aprenden
los nombres de cada persona y las relaciones o parentescos de cada uno
de las personas del pueblo. Son muy constantes e inteligentes. No quieren
quedarse aquí. Ellos quieren venir aquí para tener derecho
a la sanidad y a la educación que en los campamentos es muy precaria,
y volver junto a los suyos llevándoles todo lo bueno que aquí
han aprendido. Por eso es tan importante el que nosotros les ayudemos,
ellos no tienen nada. Muchos niños reciben tratamientos médicos
aquí y se curan, allí, en el Sahara se pueden convertir en
enfermedades incurables. Justo cuando llegan aquí los mira el médico.
Mariam, una de las chicas que
vive en Genalguacil, de aquí lo que más le gusta es la piscina,
el río y el Chicharal. Tiene diez años y es la tercera vez
que viene a España. Juega en la calle con los niños de Genalguacil
y con ellos se entiende perfectamente.
Este año en nuestra comarca
hay un total de 21 niños. En Ronda hay acogidos12. En Genalguacil
dos, tres en Benadalid y cuatro en el pueblo de Arriate.
El pueblo Saharaui tiene ya 26
años de luchando por su tierra.
Pueblo paciente, inteligente, constante
y noble. Ojalá la política internacional algún día
deje de ser como es ahora mismo, y los jefes políticos y los monarcas
estén para servir y estar con el pueblo.