Pasado el Ventorro de las Corchas se inicia un descenso medianamente pronunciado, con curvas; los árboles, quejigos, castaños y pinos, dan sombra a la carretera. Luego empieza a verse un monte escarpado, un complejo kárstico, con las laderas muy pobladas de vegetación, y sobre su parte más elevada se destaca la silueta de un antiguo torreón. Es el castillo de Gaucín. A la derecha de ese monte se ven ya las primeras casas, todas muy recientes. El pueblo se nos oculta, porque casi todo el caserío está en la falda oriental, salvo esta entrada, que está a lomos de ambos valles, a la derecha las aguas van al Guadiaro, y a la izquierda al Genal. Es el único pueblo ubicado justo en la divisoria.
Cuanto antes debemos entrar en el casco urbano, por la calle que arranca a la izquierda en las primeras casas. Pasamos enseguida por un Centro de Salud y luego ya nos internamos en una calle larga y estrecha con todo el sabor del urbanismo serrano. Se llega pronto a una zona de mayor amplitud, con pretensiones de plaza, que es realmente el punto de convergencia de las tres zonas en que se divide el pueblo. Se percibe su importancia en que allí se ubica la modesta plaza de abastos, alguna oficina bancaria y bares.
Gaucín tiene forma de “T”, hemos andado ya un brazo, el superior derecho, que apunta al NE, nos queda el izquierdo que busca la salida hacia el Monte Hacho y la carretera de Algeciras, o SO, y el cuerpo principal, la ladera a los pies del castillo, en dirección SE. Esa parte del pueblo es la más extensa y antigua de Gaucín, constituyendo, después de Ronda, el casco antiguo más grande de toda la comarca. Hemos de tomar esa dirección, buscando la plaza del Ayuntamiento y la fuente de los Seis Caños. Mientras andamos se disfruta de la claridad de sus calles, el contraste entre la blancura y el negro de las magníficas rejas, y pasamos junto a una confitería, a la que habrá que llegar a la vuelta; valdrá la pena.
Cuando lleguemos a la fuente, que por desgracia no tiene agua, estaremos en presencia de la obra pública cristiana más antigua que se conserva en la comarca. Muy cerca de ella está el Ayuntamiento, que tan bien describe Madoz, y poco después la iglesia. De esta calle salen a la izquierda, buscando las alturas una serie de calles, menores y más irregulares, que mantienen intacto su sabor morisco. Después se allana el recorrido y se empieza a salir del pueblo, hacia el Sur. Queda a la izquierda el cementerio, detrás de una alta y blanquísima tapia, y se comienza a tener una idea clara de la altura a la que se encuentra el Castillo del Águila y de lo apropiado de su nombre.
Por un camino estrecho pero muy bien pavimentado se comienza a ascender por la ladera sur el enorme risco que hace de base a la fortaleza. Si se nos debilita el resuello y hay que parar, con mirar al sur y respirar habrá bastante. A nuestros pies tenemos una de las panorámicas más hermosas que se pueden ver en Andalucía. Quedan a la izquierda las cimas calizas de Crestellina, a espaldas de las cuales está Casares. Entre ellas y nosotros, allá en lo hondo, discurre el río Genal que se dirige sinuoso, como perdiendo las prisas, a morir en el Guadiaro cerca ya del mar. Se ve también la línea de costa que hay entre Manilva y Gibraltar. Si el día es claro, se verá con nitidez El Peñón por su cara más abrupta y, sobre él y la franja azul del Estrecho, se distinguirán las montañas de Africa. Y a la derecha se ven los montes, más suaves, que dan vida a los inmensos alcornocales del Campo de Gibraltar y del término de Cortes de la Frontera.
Al entrar al Castillo, lo primero que se ve es un cañón antiguo apuntando hacia el Peñón de Gibraltar, y a la derecha la entrada a una pequeña iglesia, el santuario del Santo Niño, donde la tradición de Gaucín cuenta que estaba la imagen del Niño Dios que donó al pueblo Juan Ciudad, San Juan de Dios. Esta ermita se describe con más detalle en la Guía de Patrimonio Histórico-Artístico. La gente mayor cuenta que las tropas francesas, que durante los años 1810 y 1811 intentaron en valde abrirse paso desde Ronda hasta Gibraltar, en una de sus operaciones por la comarca llegaron a Gaucín y, después de otros muchos destrozos en el pueblo, llegaron hasta la ermita del castillo y arrojaron las imágenes de los santos por el precipicio.
Al lado de ese templo hay un pabellón de construcción reciente en el que se conserva una colección de balas de cañón.
Siguiendo más al interior del castillo, pronto se llega a una zona de murallas más fuertes y mejor conservadas. Rodean una zona de antiguos aljibes y la torre central y más alta, la del homenaje, a la que se sube por un tramo de rampa y luego por escalera. Desde ella aún es más impresionante la vista, porque permite también mirar al norte y al oeste y comprender la magnífica ubicación de este edificio. Muy hermosa es también la vista sobre la villa de Gaucín, que se contempla como lo hacen las águilas.
Al bajar del castillo, después de charlar con gran provecho con el guarda, seguro que comienza a despertar el apetito y será hora de conocer una de las joyas de la repostería comarcal. Hacen en Gaucín unos roscos de almendra deliciosos y otros de viento o blancos, que se asemejan a los famosos roscos de Loja. Estos roscos eran muy conocidos por los demás serranos, sobre todo por los que vivían en los pueblos que formaban el partido judicial de Gaucín: Atajate, Benadalid, Benalauría, Algatocín, Benarrabá, Jimera de Líbar y Cortes de la Frontera. Pero comer roscos de Gaucín era para ellos indicio de que habían tenido que ir al Juzgado, cosa que siempre se ha visto en esta comarca como algo negativo. Era mejor no tener pleitos.
Ahora, desaparecido el partido judicial, los roscos de Gaucín han recuperado su dulzura sin connotaciones procesales. Se pueden comprar en cualquier bar o en la confitería del pueblo.
Después de probar los dulces y tomar algún refresco, se puede visitar la parte que nos queda, la que se dirige hacia el elevado monte del Hacho, en dirección a la carretera de Algeciras. En esa parte del pueblo está la Pensión Nacional, una antigua fonda del siglo XIX que hace las delicias de los que tienen el acierto de parar a comer, y lo que queda del antiguo Convento de Carmelitas, que antes fue ermita de la Vera Cruz.
Justo al lado de este viejo convento comienza la carretera que baja hasta el Genal y lleva hasta Casares y Manilva.
Desde Gaucín se pueden hacer algunas excursiones muy interesantes. Subir al Hacho es una verdadera gozada para los amantes de las buenas panorámicas. La vista es aún más completa que desde el castillo.
En primavera, para los amantes de las antigüedades, se puede proponer desde Gaucín la visita a las ruinas romanas de Lacipo, que están en tierras de Casares, pero a tiro de piedra de aquí. Se toma la carretera de Manilva y tras bordear las laderas de Crestellina, al llegar a la venta que hay antes del cruce de Casares, se toma una pista de tierra a la derecha. La loma que queda justo enfrente de la venta, en dirección a Gibraltar, es la que esconde el yacimiento arqueológico. El coche puede llegar a sus proximidades.
En verano es muy agradable bajar al río Genal y bañarse en cualquiera de las varias represas que hay por encima del puente, en el Molino del Capitán.
Desde Gaucín se puede ir también a Las Buitreras, la garganta profundísima que ha labrado el Guadiaro entre la Estación de Cortes y el Colmenar o Estación de Gaucín. Para llegar hasta este desfiladero, lo mejor es ir al Colmenar y subir siguiendo el trazado de la vía férrea, que también ofrecerá al visitante sorpresas interesantes. Las Buitreras, sin temor a equivocarnos, es quizá con el complejo Hundidero-Gato y el Tajo de Ronda, lo más espectacular de la Serranía. Una estrecha grieta en la roca, con paredes verticales que superan por algunos sitios los 90 metros, por cuyo fondo discurre el río Guadiaro. Es una excursión para gente con experiencia y preparación física. Si es tiempo de crecida más vale no intentar la visita: no es la primera vez que tiene que acudir Protección Civil a socorrer a los excursionistas.
Gaucín, para terminar, es un pueblo que vive con conciencia de haber perdido peso específico en la comarca. Su edad dorada fue el siglo XIX, cuando se crearon los partidos judiciales y esta villa se convirtió en cabeza de partido, no sólo de los pueblos que fueron de su viejo señorío, Benarrabá y Algatocín, sino de varias villas que habían sido lugares de Ronda o de otro señorío, Atajate, Jimera, Benadalid y Benalauría, y la siempre próspera villa de Cortes. Esto ocurría el 14 de marzo de 1820. Este partido judicial ha desaparecido hace unos escasos quince años y ha pasado a ser de la jurisdicción de Ronda. Su población actual es la más baja de los dos últimos siglos y ve cómo determinadas instituciones públicas, Institutos de Enseñanzas Medias, Centros de Salud, etc. se están instalando por razones geográficas en poblaciones menores pero más centrales en la comarca.
Su futuro posiblemente esté en esa carretera tan descuidada en el pasado y que la conecta con la Costa del Sol por Manilva. Gaucín está realmente cerca del litoral mediterráneo y han empezado a descubrirlo los turistas europeos hace algunos años. Ya son muchos los que se han instalado a vivir en sus casas de campo, buscando la paz que no encuentran en otros sitios. Y también dará mucha vida a Gaucín, como a los demás pueblos de la comarca, la reparación y ensanche de la carretera C-341, ahora A-369, que tantos lustros se lleva esperando.
En Gaucín no se puede hacer resumen de apellidos muy específicos, dado que sus dimensiones siempre han sido mayores que las de los demás pueblos, pero hay algunos muy señeros que indican a los demás serranos el origen gaucineño, son Cañamaque, Godino, Faura, Corbacho, Moncada, Castilla, etc.
Gestur Hogar y Turismo Rural (952 15 16 00)
Piscina municipal, parque infantil, 3 pistas polideportivas, escuela taller, librería,
casa de la juventud, hogar del jubilado, plaza de abastos, picadero de caballos,
diversos bares-restaurantes y comercios, Hotel “La Fructuosa” (952 15 10 72),
Hotel “La Herriza” (951 06 82 00), Hotel “Casablanca” (952 15 10 19),
Venta “El Socorro” (952 15 10 63), tablao flamenco, gasolinera
Gastronomía
Gazpacho caliente, guisado de hinojos,
roscos blancos, rosquillos de almendra, suspiros y alfajores caseros, mosto
Feria de la Virgen de las Nieves, 2ª semana de agosto
Fiestas
Fiestas del Santo Niño, 7-8 de septiembre
Romería y Candelas de San Juan, 23 de junio
Toro de Cuerda el Domingo de Resurrección
Festival Flamenco en julio