José Barragán
Gutiérrez (Faraján)
Publicado en el número 1 de la revista El Genal en abril de
2000
Dicen...
se cuenta... escuché un día, que en una reunión de
Sres. Ediles de la Costa del Sol, hace ya algunos años, ante la
unánime petición de «agua» para el desarrollo
turístico-económico de la zona, palabras ministeriales prometieron
(a su camarilla) que la tendrían de forma urgente, con carácter
prioritario, a toda costa, por encima de todo... ¡Aplausos!
Tal
vez, los seres humanos somos así: hacemos promesas hoy, que tal
vez mañana no somos capaces de cumplir. ¿De dónde
sacar el agua? No es fácil y por supuesto muy costoso cualquier
proyecto. ¡Bueno!
Dicen...
como todos sabemos que pobreza-riqueza, virtud-vacío... son inseparables
de nuestro camino, a sus espaldas se encontraron la otra cara de la moneda:
algo virgen, olvidado, marginado... llamado: «Valle del Genal».
A pesar de la desinformación pública/oficial, dicen... que
«bajo cuerda» comenzaron los estudios previos, informes, proyectos,
costos, hectómetros cúbicos, previsiones... ¡todo correcto!
Así que... alguien «mandado» o sin darse cuente, apretó
el botón de «luz verde», indudablemente con el apoyo
legal de que «lo público, prevalece sobre lo privado».
Dicen...
que también hubo personas que empezaron a protestar: Alcaldes afectados,
grupos de ecologistas, de trabajo, vecinos... representaban/levantaban,
el banderín de protesta y rechazo del proyecto.
La
guerra, por llamarlo así, ha comenzado. ¿Por qué?
Sin lugar a dudas y como siempre... por el «interés».
Interés, que es querer lo mejor, una progresiva calidad de vida...
¡Es normal!, y también justo el agua para la Costa del Sol,
generadora de riqueza y paraíso de pudientes: chalets, hoteles,
campos de golf, piscinas, diversiones...
Es,
sin que sea juicio negativo de valor, una forma/calidad de vida. El hombre
del Valle del Genal sabe que tan sólo crece el árbol que
permanece en su lugar. Sin embargo vivimos una época en la que el
terreno que pisamos está cambiando y los fundamentos en los que
nos basamos se están resquebrajando provocando inseguridad y obligándonos
a refugiarnos en roles, estatus, identidades, símbolos... en definitiva
¡castillos en el aire! *Si limito mi vida a imitar no iré
más lejos de lo imitado y al final me sentiré encadenado
por ideas, opiniones, conceptos....* (Cosecha propia).
El
hombre del Valle del Genal sabe que hoy día la Humanidad se enfrenta
a una amenaza global de malnutrición,
superpoblación,
falta de recursos, contaminación, ecología transformada y
armas nucleares (en comparación, basta citar que en toda la segunda
guerra mundial se lanzaron el equivalente a dos millones de toneladas de
TNT. Hoy el potencial nuclear almacenado supera los cincuenta mil millones
de toneladas de TNT). Ese, al borde del precipicio de aniquilación
en que está la humanidad hay que tratar entre todos de evitarlo
y el hombre del Genal en definitiva sabe que su pequeña contribución
es hacer perdurar habitable su entorno colaborando así a la supervivencia
humana y no al fracaso psicoevolutivo del ser humano...
Por
eso, su postura también es justa. Desde la Reconquista por los Reyes
Católicos allá por los años 1487, los habitantes de
estas tierras son sus propietarios legítimos, aunque indudablemente,
hoy pocas personas jurídicas crecen en la agricultura, y menos de
montaña. El paisaje que recibieron de sus antepasados, pueden no
verlo más sus ojos; ese paisaje será segado como espiga,
por la hoz del «interés». Ellos luchan, por conservar/transmitir
un espacio abierto a todos, por una riqueza que biólogos, naturalistas
y ecologistas saben valorar mejor que yo.
¿Dónde
está la frontera?, o lo que es lo mismo: ¿Cómo se
pueden conjugar las dos posturas? Todos sabemos, cómo en algunos
tiempos y siempre en otros, el repetido «interés», hace
justa la injusticia; la paz la trasforma en guerra, la ignorancia en sabiduría...Todos
sabemos que hoy en día, nos se puede alegar que «lo público
prevalece ante lo privado», cuando lo público es sinónimo
de pasarlo mejor quien ya de por sí lo está pasando bien
a costa de lo poco que tienen o les quede a quienes durante tantos años,
han conservado con su esfuerzo/trabajo diario, privados de todo y viviendo
a un nivel de subsistencia, para dejarnos un patrimonio ecológico
a todos los que vivimos aquí y a todos los que han querido visitarnos.
Núcleos
de población despoblados, que han carecido/carecen o son deficitarios
de: agua potable, alcantarillados, luz eléctrica, recogida/reciclado
de basuras, carreteras de 4 metros de ancho y mal parcheadas de «higos
a brevas», aislados/alejados/olvidados de la mano de Dios. (En este
caso, la Administración).
Una
cosa es ser solidario, y otra ser tonto y medio, que es lo que algunos
siempre pretenden.
Hoy
desde luego, corren/soplan vientos de «libertad» y Libertad
por supuesto, es ante todo: saber/querer escuchar; porque una libertad
que se impone y humilla, tarde o temprano se aborrece y rechaza. Desde
luego, no son tontos los que mandan.
Días
antes de Navidad, leí en la prensa el frenazo/paralización
del Proyecto de las presas del Río Genal, a la espera de un estudio
profundo que contemple el impacto medio-ambiental, otras formas de aprovechamiento...
porque indudablemente representan a una administración socialista,
que nos ha traído muchas cosas sin lugar a dudas criticables, pero
también ha puesto en nuestras manos la libertad, y pretenden demostrarlo
con ese compás de espera, con ese gesto de buena voluntad de una
paralización temporal. Otros indudablemente pensarán, que
es un frenazo para a posterior, arremeter con más fuerza.
El
tiempo nos lo confirmará. Todos los alcaldes y vecinos apoyan el
aprovechamiento de las aguas desaprovechadas del Río Genal. Apoyan
llevar agua/vida a quienes la necesiten y esa es en definitiva, la voluntad
de todos, pero de otra forma que no sea precisamente la construcción
de dos embalses faraónicos de casi 300 hectómetros cúbicos,
según hemos escuchado. (Y ruego desde luego se disculpe mi desinformación
oficial al respecto).
No
está mal recordar cómo en los años 50, a petición
de TAILLEFER S.A., la Confederación Hidrográfica le autoriza
la construcción de tres pantanos en el Río Genal: Santa Margarita
de 88,11 metros; Santa María de 63,10 metros y Santa Adela de 106,70
metros. Concesión para aprovechamiento eléctrico por 99 años
etc., etc. Desde luego, no sabía que los santos/as, eran protectores
de las multinacionales. (Poseo la documentación oficial que avala
mis palabras). Lo cierto es que en el Oficio de Salida nº158 de 23/1/52
del Ilmo. Sr. Dtor. General de la Confederación, tras varios CONSIDERAMOS
y RESULTANDOS, después de 500 años se nos llama: «propietarios
abusivos y carentes de personalidad jurídica... algo así
como «sin sesos». - (Digo yo). El pueblo de Faraján
se unió/levantó/rechazó aquella «injusticia».
Los pantanos en definitiva en aquella época franquista no llegaron
a hacerse. Han pasado 40 años de aquello y otra vez, «otro
palito a la burra» y «dale que te pego». Ahora el aprovechamiento
es hídrico, para que la realidad de unos sea a costa de los sueños
de otros.
Indudablemente
se hace necesaria la negociación, y la guerra como se suele decir,
está abierta y como siempre: «buitres al acecho», a
ver quien se lleva mejor «presa» de las presas. ¿Se
encontrará la frontera del diálogo sin que sea losa para
nadie?
No
es fácil desde luego. Fácil le llamo yo, a la libertad, cuando
no se tiene/puede elegir.
Ya
que no pertenezco a ningún grupo de trabajo, ecologista, político...
pido disculpas por si estas palabras han podido herir la sensibilidad de
algunas personas y ya que este artículo fue publicado en el Diario
Sur: «Tribuna Malagueña» hace ya diez años y
hoy, año 2.000, cuando hace unos días el pueblo español
ha revalidado la meritoria gestión a muchos niveles de la Administración
del Partido Popular con la mayoría absoluta sobrada en las urnas
se impone una profunda y valiosa reflexión ecológica de por
ejemplo unir en un solo Parque Natural: Los Alcornocales, Grazalema, Valle
del Genal y Sierra de las Nieves pues todos se dan la mano y no hacer promesas
banales electoralistas tales como: «Si ganamos se harán todas
las presas».