El rey premia la labor de José Manuel Dorado al frente de la editorial La Serranía, de Ronda

El rey Don Juan Carlos I entrega el premio a José Manuel Dorado

José Becerra Gómez (Diario SUR)

El tesón, la voluntad, la entrega, sin cortapisas a un objetivo noble siempre tienen reconocimiento. Esta vez para el fundador de la editorial La Serranía, José Manuel Dorado, la recompensa ha venido nada menos que del rey don Juan Carlos. El acto de entrega de galardones de la Real Maestranza de Caballería, celebrado el pasado jueves en la sede de la institución rondeña, será recordado por el joven empresario como uno de los momentos más emotivos de su vida. La emoción contenida sin duda habría de embargar a José Manuel cuando el monarca pronunció su breve y elocuente alocución en la que hacía referencia a su editorial y a él en concreto: “Por la extraordinaria labor de recoger, editar y difundir los aspectos culturales y paisajísticos de la Serranía de Ronda, al fundador de la Editorial La Serranía, don José Manuel Dorado Rueda’. Es de suponer que estas palabras, que el aludido guardará en el álbum de recuerdos en letras de oro, le hicieron temblar las piernas de turbación. Y es que no se está todo los días ante el Rey de España y oírle a este mencionar su nombre. Ahí es nada.

El Rey don Juan Carlos, Hermano Mayor de la Real Maestranza de Ronda (Málaga), entregaba en la mañana del jueves 27 los premios, becas y medallas que concede anualmente esta institución de tan brillante trayectoria en la historia de la ciudad del Tajo –a la que por cierto dedicó el monarca encendidos elogios– a la par que destacaba que un mundo con retos y oportunidades sólo se puede abordar con las mayores garantías de éxito “si logramos situarnos en cabeza de la Sociedad del Conocimiento”.

Poner en pie una editorial en una ciudad de provincia ha sido un reto que José Manuel ha sabido superar con éxito. Atrás quedan esfuerzos sin cuentos, desfallecimientos siempre salvados –no es un camino de rosas la labor de un emprendedor, aunque éste lo sea de carácter nato, y saber echar andar una empresa y luego pilotarla con decisión y tino-, se superaron, es de presumir, momentos de desaliento e incomprensión, pero al final se vuelve a la senda para empezar con mayor brío sin cabe. El temple obtiene al final su premio. Es lo que dejan traslucir las palabras del Rey, refiriéndose a los premios que se concedían:”… reflejan la valiosa labor de estímulo a la excelencia y a la mejora del conocimiento”, lo que suponían un “compromiso” del capital humano.

La editorial La Serranía corona –nunca mejor empleado el término, ya que la distinción le vino de manos de la realeza– una etapa espléndida. Fueron fecundos los talleres de impresión y los cinco años de su existencia dieron para mucho. Sus libros, siempre bajo el marchamo de lo bien hecho y a conciencia, se cuentan por decenas. Con ellos hemos conocido mejor las señas de identidad de Ronda y su Serranía: monumentos, historia, tradiciones, paisajes y gentes. Pero todavía queda mucho camino por andar.

“Se hace camino al andar”, aseveró don Antonio Machado. Y es verdad. Pero no se camina sólo con los pies. Nuestro espíritu y nuestra mente, nuestros sentimientos y nuestros afectos también nos hacen caminar. El premio que acaba de recibir José Manuel, sin duda, le hará seguir adelante con mayor ahínco y sin volver la mirada atrás. Por delante queda un sendero prometedor.

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