Isabel Sánchez - Revista El
Genal
Publicado en el número 2 de la revista El Genal en junio de
2000
Tener
un trabajo digno, dignificarse como persona en el trabajo, es cosa imprescindible
para sentirse motor, promotor, pieza del engranaje social y de la evolución
de la comunidad de nuestros pueblos.
Juan
Zarzuela es artesano-artista. No sabe pintar, hace obras de arte y hace
utensilios para uso doméstico. Con una navaja busca las formas útiles
y a veces sutiles de la madera.
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Juan, ¿siempre has vivido en Benarrabá?
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No, cuando tenía doce años mi familia emigró a Alemania
en busca de unas mejores salidas laborales para ellos y mis hermanos. Luego
yo volví con mis padres cuando ellos se jubilaron. Ya para entonces
tenía veinticuatro años. Por eso de irme ya no tan pequeño
para Alemania tuve allí muchos problemas de adaptación. Fue
muy difícil mi proceso escolar. Ni allí, ni aquí conseguí
hacerme buen amigo de las letras.
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¿Desde cuando tallas maderas?
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Llevaré tallando la madera unos siete años. Empecé
haciendo pipas para fumar. Las hacía en un principio de arcilla,
luego pasé a hacerlas de brezo. Aunque quiero vivir de esto y esto
es lo que hago, mi oficio real es el de mecánico de coches.
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¿Te ha servido la mecánica para este arte?
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Si, me ha servido muchísimo. La talla en madera no la he aprendido
de nadie, y la mecánica me ha ayudado mucho en el modo de presionar
los dedos y la agilidad que hay que tener en las manos para no cortarse
o no romper la pieza que estamos trabajando.
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¿Qué herramientas utilizas?
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Sobre todo el cuchillo y la navaja. Luego me ha ayudado el ayuntamiento
para comprar lijas, gubias, hachas, cufinas, limas... algunas herramientas
para hacer más fácil el trabajo y darle un mejor acabado.
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¿Cuál es el proceso y los materiales que utilizas?
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Cuando cojo un trozo de madera, un tronco de árbol, nunca sé
lo que voy a hacer con él. No le veo nada, no me dice nada. Una
vez que me pongo a tallarlo ya voy viendo lo que puede salir, una mesa,
una estantería o un cenicero por ejemplo. Las maderas que utilizo
son el chopo, el acebuche, la encina, el castaño y el nogal. Trabajo
siempre de noche. Me gusta más, tengo más facilidad. Empiezo
a las 11 ó 12 de la noche y me acuesto a las 8 de la mañana.
Parte del día lo paso durmiendo para así de nuevo por la
noche trabajar. El proceso que le doy es común al de cualquier artesano
o carpintero que trabaja con maderas. Lijado, limado... pero aquí
lo que de verdad es importante es la talla. La talla lo es todo.
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¿Qué clase de objetos haces?
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Hago desde objetos pequeñitos que son más para adornos, hasta
objetos más grandes y que tienen una utilidad más práctica.
Ceniceros, pipas, motos de adorno, llaveros, cuencos, vasijas, joyeros,
estanterías, mesas, perchas...
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Con lo que realizas, ¿qué haces? ¿Lo llevas a exposiciones,
lo guardas para ti...?
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Se ha llevado durante varios años a la Feria de los Pueblos. He
vendido algunos a gente que me los ha querido ir comprando. Ahora mismo
estoy intentando tener una producción grande e ir a ver si les podría
interesar a algunas tiendas de artesanía, decoración... yo
creo que si, lo que pasa es que este trabajo es lento. Tal vez si llegase
a tener mucha venta podría incluso montar mi propia tienda.
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¿No has pensado en enseñar a alguien para ayudarte?
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He tenido posibilidades de ser maestro de un taller en una escuela taller.
Pero decidí no serlo. Yo no sé explicar lo que hago, sólo
puedo dejar que la gente me vea, vea cómo lo hago y que ellos aprendan.
Incluso hubo un grupo de jóvenes del pueblo que estuvieron viniendo
conmigo a verme trabajar para ir aprendiendo, pero se aburrieron y lo dejaron.
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¿Para ti qué es la belleza?
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La belleza, para mí, es lo distinto, lo raro, lo que nadie tiene
o hace.