Esta
cavidad, que en realidad es un abrigo profundo, se encuentra junto
a la boca de la Cueva del gato y al mismo nivel que el rìo
Gaduares. Sus dimensiones son de 9 m de ancho por 9´8 m de
profundidad máxima. Debe su nombre a una choza que existía en su
entrada.
En ella aparecieron numerosos fragmentos cerámicos caracterizados
esencialmente por la uniformidad de perfiles y sobre todo por la
defectuosa cochura de las piezas, que hacía que se deshicieran con
sólo limpiarlas. En su mayor parte pertenecían a recipientes de
regular tamaño, de poca profundidad y de aspecto muy semejante a
las actuales ensaladeras. Estaban hechas a mano con barros
depurados y granos finos de desengrasante, presentando coloración
oscura, casi negra en el interior de la pasta, englobe fino y
color rosado en la superficie interior del recipiente. La
superficie exterior y la base de reposo presentaban acabados
groseros y señales profundas de espatulado. Otras características
son las paredes gruesas y un recio borde de refuerzo, de muy
variados perfiles (fig. VIII, nº 1-6 y fig. IX, nº2 y 3).
Distintos perfiles presentaban los perfiles de los fragmentos de
la fig. VIII nº 7-8, que sin apartarse de la escasa calidad de los
anteriores, en cuanto a cochura, su confección es más regular y
los engobes más finos en ambas superficies.
El cuenco representado en la fig. IX nº 1, tiene iguales
características de fabricación y difería por la acusada
inclinación, hacia el interior de la pieza, de sus bordes.
También se halló un pequeño fragmento completamente liso de
cerámica ala almagra.

Además, de los fragmentos cerámicos se encontró un pequeño lote de
industria lítica en sílex. Este estaba formado por un cuchillo de
sílex blanco y sección trapezoidal de 123 mm de longitud y 21 mm
de ancho (fig. X, nº 1), un fragmento de cuchillo de 72 mm por 26
mm con un extremo redondeado (fig. X, nº 2), otro fragmento de
cuchillo (fig. X, nº 3), una pieza de difícil interpretación y
como pieza excepcional, una punta de flecha de forma triangular y
talla fina, base cóncava y aletas finas y acusadas, con tendencias
a cerrarse hacia el interior del arco.
Todos estos materiales parecen englobarse dentro de un amplio
horizonte cultural que va desde el Neolítico Final al Bronce.
