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Uno de los hechos más desconocidos de la Historia de
Benaoján es la existencia de un titulo nobiliario perteneciente a
esta villa, el de Vizconde de Benaoján. Este título lo ostenta en la
actualidad don Manuel de la Lastra y Marcos, VII Vizconde de
Benaoján, quien reside en Sevilla.
Los orígenes de este título nobiliario se remontan al 22 de febrero
de 1693, fecha en la se expide a don Cristóbal Castrillo Fajardo, XI
Señor de la villa de Benaoján, además del título de Marqués de las
Cuevas del Becerro, el de Vizconde de Benaoján, título que
posteriormente sería suprimido por orden de Felipe IV.
Más de un siglo después, y tras la Guerra de la
Independencia, el 18 de agosto de 1816 don Marcos Castrillo Fajardo
y Nava, maestrante de la Real Maestranza de Sevilla, vecino de la
ciudad de Écija, brigadier del Ejército e hijo de don Juan Bautista
Castrillo Fajardo, XIII Señor de Benaoján, suplica a Fernando VII
que por sus buenos servicios a la patria le conceda el título de
Vizconde de Benaoján.
El motivo de tal petición vino a raíz de diferentes órdenes de
Fernando VII por las que quería saber y remunerar los servicios de
los vasallos que se habían distinguido por su amor al Rey durante la
Guerra de la Independencia. Por ello en su petición argumentó los
siguientes hechos:
- En 1805 se casó, previa real licencia, con doña
María Bermuy y Balda, hija del Marqués de Benamejí, Mariscal de
Alcalá del Valle y Grande de España.
- Desde el comienzo de la invasión francesa manifestó
su patriotismo y adhesión al Rey haciendo grandes servicios,
habiendo emigrado de su patria y pueblos dominados por el enemigo
con riesgo de su vida y total abandono de su familia, a invitación
de su padre que se hallaba al mando de una división de tropa en la
Serranía de Ronda.
- Por lo anteriormente expuesto el enemigo le
secuestro todos sus estados y sufrió las cruel de las persecuciones.
- Tenía rentas suficientes para mantener el título
que solicitaba.
Antes de concedersele el título se hicieron probanzas
a cuatro personas, dos de ellas con títulos nobiliarios, en la
ciudad de Écija, por las que resultó que era hijo primogénito y
único del Marqués de las Cuevas del Becerro, brigadier de los reales
ejércitos, coronel del Regimiento Provincial de Écija y gentil
hombre, estaba casado con doña María Bermuy, fue vocal de la Junta
Superior de Gobierno de ëcija hasta la invasión francesa en cuyo
destino desempeñó varias comisiones de la mayor gravedad e interés a
la patria que le confirió la misma Junta, entre ellas la requisición
de caballos y vestuario para el batallón de la ciudad astigitana,
desprendiéndose de sus propios intereses y haciendo otros servicios
pecuniarios, etc.
Además presentó un testimonio del despacho de la
licencia para casarse en 1805, una certificación del Inspector
General de Infantería y Caballería de Indias sobre sus servicios en
la Guerra, otra sobre que su padre le contribuía con 300 reales
anuales por razón de alimentos y que su labor consistente en
tierras, olivares y ganados le producían otros 300 reales anuales.
Todo lo anterior fue entregado al fiscal del Rey,
quien en 19 de noviembre de 1816 le consideró acreedor a que se le
concediese el título, pero sujeto al pago de “lanzas y medias
anatas”.
El 4 de diciembre, la Cámara instaba al Rey para que
le concediese a don Marcos Castrillo el título de Vizconde de
Benaoján para sí y los demás primogénitos de su casa.
El 30 de septiembre de 1818 por carta de pago dada
por don Julián Fernández Navarrete, Tesorero general, don marcos
Castrillo entregó 8.272 reales por el derecho de medias anatas. A
comienzo del año siguiente, el 15 de enero, se insta a la Secretaría
de la Cámara a Expedirle el diploma correspondiente, el cual se le
dio el 19 de marzo de 1819.
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