|

En el número anterior de nuestra
revista conocimos un grupo de mujeres que estaban haciendo un curso
sobre alzheimer en Alpandeire. En esta ocasión conocemos el grupo de
mujeres de Benaoján que están haciendo un curso de Auxiliar de
Geriatría impartido por la Diputación Provincial.
La proliferación de cursos en nuestros pueblos destinados a formar
profesionales para trabajar con los mayores, puede ser un claro
síntoma de la preocupación burocrática por solucionar los problemas
de este sector de la población que cada vez es más amplio en
nuestros municipios.
El curso comenzó en el mes de marzo con un total de 385 horas, y
durará hasta casi finales del mes de julio. Cuenta con una parte
teórica y otra práctica dentro de estas 385, además de unas 60 horas
de prácticas laborales al final del curso.
Con este curso, por parte del Ayuntamiento de Benaoján y de la
Diputación Provincial, se pretende que un grupo de mujeres
desempleadas del pueblo adquieran capacitación profesional para una
serie de tareas que las mujeres han venido haciendo de modo
tradicional con los mayores de su familia, o los vecinos de una
forma no remunerada.
Se centra esta formación en la adquisición de conocimientos,
técnicas y habilidades necesarias para poder centrarse de un modo
profesional en el ámbito de la geriatría. Para ello el curso se ha
dividido en un total de diez módulos: dinamización y cohesión
grupal, introducción a la geriatría, técnicas de enfermería
geriátrica, cuidados terapéuticos, comunicación y atención al
paciente, hospital de día, ayuda a domicilio, ocio y tiempo libre,
terapia ocupacional, igualdad de oportunidades, orientación
profesional y prevención de riesgos laborales.
El curso podía contar con un total de 15 alumnas, aunque por
diversos motivos son sólo 11 las que se han decidido a hacerlo. Casi
todas ellas tomaron la decisión sólo porque estaban desocupadas.
Cuando ya el curso está un poco avanzado, apuntan que se sienten muy
satisfechas con todo lo que han aprendido. Que no sólo han aprendido
cosas a nivel de geriatría, sino que también ha subido su nivel
cultural, y sobre todo han hecho un trabajo en equipo.
En donde han encontrado mayores dificultades ha sido en la parte de
las prácticas. En los conceptos, no han tenido mucha dificultad en
aprenderlos, pero les daba un poco de miedo la práctica. El
enfrentarse al usuario y pensar que debían hacer las cosas tal como
las habían aprendido. Pero cuando se pusieron a hacerlas, (que las
han hecho en el asilo de las Hermanitas de los Pobres, en Ronda)
comprobaron como lo que habían aprendido lo habían asimilado
bastante bien. Incluso el tema de los cuidados del cuidador han
sabido llevarlos a cabo.
En lo referente a la salida laboral, esta es una cuestión que ahora
que tienen su formación, les preocupa bastante más. Según ellas,
pueden buscarla, pero de cara al Ayuntamiento. Si se consigue llevar
a cabo el proyecto del geriátrico, previsto en el solar de la
antigua guardería, ahí tendrían ellas un lugar para desarrollarse
profesionalmente. Pero de cara al exterior lo ven más complicado ya
que en casi todos los pueblos se están impartiendo cursos similares
y ya tendrían sus profesionales. Además de estar muy mal remunerado
este tipo de trabajo.
David, su profesor, al que culpan amablemente del interés por el
curso y de todo lo que han conseguido aprender gracias a su
paciencia y a su insistencia, las está animando para que creen su
propia empresa, una cooperativa, y que ellas mismas gestionen su
trabajo con los mayores del pueblo. |