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La Cueva del Gato (Sistema Hundidero-Gato)

Por Manuel Becerra Parra - (Fotos: R. Cordero / J. Domínguez / J.L. Badillo / M. Becerra)
(fragmento del libro "Valle del Guadiaro, Guía del Excursionista", Editorial La Serranía, 2005)

El Sistema Hundidero-Gato, situado en los municipios de Benaoján y Montejaque, con un desarrollo total de 7.818 m y un desnivel de -219 m, constituye una de las travesías espeleológicas más importantes de Andalucía con un recorrido de 4.500 m, sin duda un referente obligatorio para el espeleólogo andaluz y el visitante a la zona.

Este sistema cuenta con dos bocas de acceso, Cueva del Gato, situada en el término de Benaoján, y Cueva del Hundidero, en la localidad de Montejaque.

La paciente labor del agua del río Gaduares o Campobuche durante millones de años hizo posible esta magnífica obra de la naturaleza, haciendo que en su interior nos sintamos insignificantes en sus salas y galerías de proporciones considerables.

El río Gaduares nace en Villaluenga del Rosario y alcanza la Sierra de Líbar en el paraje conocido como la Garganta de los Caballeros, impresionante cañón kárstico encajado entre la Sierra de Mures y el Cerro Tavizna, y a cuya entrada se encuentra el Embalse de Montejaque. Éste se construyó sobre 1920 con el fin de recoger las aguas del Gaduares y utilizarlas para generar energía eléctrica por la Compañía Sevillana de Electricidad, pero el cubo del pantano, de naturaleza kárstica, provocaba que las aguas se filtraran. Para evitar esto realizaron numerosos trabajos correctores en el interior de la cueva, muchos de ellos aún visibles, que llegaron a cambiar su funcionamiento hidrogeológico. Basta sólo un ejemplo, el Charco Frío, ubicado a la salida de la Cueva del Gato, estaba antes de las obras del embalse seco en verano, hoy día tiene agua todo el año.

Para llegar a la Cueva del Hundidero, que es el punto donde las aguas del río Gaduares se introducen en el interior de la sierra, debemos tomar desde Montejaque la carretera MA-505 en dirección a Sevilla. A unos 3 km en su margen izquierdo encontramos una pequeña explanada en la que podremos dejar el coche y desde donde se inicia el sendero que da acceso a la cavidad. Éste comienza siendo un carril terrizo que desciende hacia una plataforma junto a un cerrillo con unos pinos piñoneros que coronan su cumbre; a partir de aquí proseguimos por una pequeña senda que afronta el importante desnivel a superar mediante una escalinata de reciente construcción y que nos deja en el fondo de la Garganta de los Caballeros. Ya sólo nos quedarán algunos metros para alcanzar la boca de Hundidero, que con sus 81 m de altura llama enormemente la atención. Un cartel del Parque Natural Sierra de Grazalema nos indica la prohibición de continuar sin una autorización por parte de la Consejería de Medio Ambiente, ya que alberga una de las mayores colonias de murciélagos de Europa, así como de la peligrosidad de penetrar en su interior sin el material y los conocimientos adecuados. El elevado riesgo que conlleva el recorrer las galerías de esta cueva reside principalmente en que, al ser el cauce de un río subterráneo, está sujeto a las crecidas que registra tras la frecuentes y abundantes lluvias invernales. Son varias las personas que han fallecido dentro. Por todo ello si quieres conocer las maravillas que alberga en su interior debes ponerte en contacto con alguna de las empresas de turismo activo enclavadas en la zona o inscribirte en alguno de los cursos de iniciación a la espeleología que realiza la Federación Andaluza de Espeleología. Si eres espeleólogo federado deberás pedir permiso en las oficinas del Parque Natural Sierra de Grazalema ubicadas en El Bosque (Tlf. 956 71 60 63 / 62 36).

El Sistema Hundidero-Gato puede ser dividido en cuatro tramos:

El primero, entre la Cueva del Hundidero y la Plaza de Toros, es el que salva mayor desnivel. Una vez penetramos en la cueva tendremos ante nosotros una enorme sala en forma de embudo conocida como la Sala Súper. El cuello que forma este embudo da paso al Primer Lago, de una longitud de unos 10 m, al que sigue el Segundo Lago, a cuya izquierda dejamos la Marmita de los Americanos. Tras ésta, el Lago de la Sartén, llamado así por su forma, que recuerda a este utensilio, donde se encuentra la Sima del Embudo que superamos por un pasamanos. Subimos a un tramo en alto en el que se encuentran dos grandes gours o marmitas inundadas, son los llamados Lago Blanco y Lago Negro. Superamos un nuevo pozo denominado Sima Calipso, con unos 15 m de profundidad. Una vez superado un pequeño destrepe llegamos al Lago del Barro, donde la altura de la galería queda limitada a 10 m de altura. Dos nuevos lagos, denominados del Interruptor y L conducen a una serie de galerías entre las que sobresalen la Sala de los Gours, en la que abundan estas formaciones, y la Galería del Barro, donde el fango existente se convierte en una seria dificultad que puede llegar a hacer que perdamos alguna bota. Al final de éstas la sala de mayores dimensiones de todo el sistema: la Plaza de Toros, con unas dimensiones de 50 m de altura.

El segundo tramo está comprendido entre la Sala de los Toriles y la Galería de la Botella. Desde la Sala de los Toriles atravesamos un caos de bloques que nos lleva al Lago Largo, uno de los de mayor longitud. Pasamos junto a la Gran Estalagmita, un espectacular espeleotema considerado como uno de los de mayor tamaño del mundo. También encontramos una serie de nuevos lagos, entre los que se encuentran el Cabo de las Tormentas, llamado así porque el aire al circular produce un sonido similar al de este fenómeno atmosférico, el Lago de la Mona y el Lago de la Botella.

  

El tercer tramo transcurre por la Galería del Aburrimiento de un km de desarrollo.

El cuarto y último va desde el Lago 1.100 hasta la Cueva del Gato. Pasado el Lago 1.100, llegamos a la Sala de las Dunas, llamada así por haberse depositado en ella la arena que el río transportaba; en ligera pendiente, termina en la Sima de las Dunas. Seguimos ahora por la Galería del Desprendimiento y el Lago Baco, también llamado del Castillo; aquí aún es visible la senda que construyó la compañía eléctrica que nos ayuda a cruzar la Galería de las Cabras, de muy difícil deambular por los abundantes bloques de piedras arrastrados por la corriente del río. Un poco más adelante pasamos junto al Giraldilla, formación muy característica a la que sigue el Paso de la Olla, indispensable para pasar este punto. Desde aquí, la cueva hace una curva girando 90° hacia el E llamada Curva GEOS, que da acceso a la Galería Ángel Cervantes donde se encuentra la Gran Pared, un plano de falla de 30 m de largo y 50 de altura. Le sigue la Escalera Negra, formada por una serie de gours en cuya base existen dos opciones a la hora de seguir: Bien proseguir por el cauce y atravesar una serie de charcas hasta llegar a la Cueva del Gato o desviarnos a la derecha y por un pasamanos acceder a las Termópilas, desde donde bajamos hasta el nivel inferior por la Chimenea ya cerca de la salida de Gato.

La boca de Gato, con unos 40 m de altura, es bastante espectacular. En ella vuelven a emerger las aguas del río Gaduares unidas a las que, provenientes del acuífero, afloran en este punto y se despeñan hasta el Charco Frío, una poza de frías y cristalinas aguas que embellece el paraje. Este agua pronto afluye en el río Guadiaro junto al puente de la vía férrea.

La entrada de la Cueva del Gato, así llamada por la curiosa forma que representa su boca, fue utilizada desde muy antiguo por el hombre. Ya en el Paleolítico Superior, hace unos 14.000 años, fue frecuentada por el hombre que dejó en ella algunas pinturas rupestres de animales, como la de un ciervo recientemente descubierta y algunos utensilios en sílex, caso de laminillas de borde abatido claramente magdalenienses. Posteriormente en el Epipaleolítico siguió siendo habitada aunque adquirió mayor importancia durante el Neolítico, Calcolítico y Edad del Bronce. De estas épocas se han encontrado hachas pulimentadas, bellas cerámicas decoradas, útiles en hueso y sílex, cuentas de collar, esqueletos humanos y algunas pinturas cuyo mejor ejemplo es un arquero dada a conocer anteriormente por el Abate Breuil, padre de la Prehistoria, quien visitó la cavidad en 1914. Todo ello hace de la Cueva del Gato uno de los yacimientos prehistóricos más importantes no sólo de Andalucía sino de la Península Ibérica.

En época más moderna, la Cueva del Gato llamó la atención de eruditos locales y muchos de los viajeros románticos que visitaron esta región montañosa de Andalucía durante los siglos XVIII y XIX. Cristóbal Medina Conde describe así la cueva en su Diccionario Geográfico malacitano (1773): “Inmediato a este pueblo y distante como un cuarto de legua, hay otro nacimiento que se empiesa a ver en una gran cueva que llaman del Gato, la que formo la naturaleza, en uno de los muchos tajos de su territorio. Es tanta grandeza, que su puerta tiene mas de 100 varas de cuadro, hay charcos en ella entre los tajos que crían peses de gran tamaño”. Entre los viajeros románticos se encuentran Francis Carter, que dice de ella que “merece el primer puesto entre las maravillas de la Serranía de Ronda” y que en su interior había un lago “en cuyas orillas se veía las ruinas de un gran edifico del que todavía quedaban en pie el portal y las paredes; entre los del lugar corre el rumor de que este edificio era templo dedicado a los dioses infernales” en su “Viaje de Gibraltar a Málaga” (S. XVIII), William Jacob o Laydi Louisa Tenson. En el siglo XIX fue también refugio de bandoleros. Como dato curioso, existe un óleo del pintor sevillano Barrón y Carrillo titulado “Bandoleros en la Cueva del Gato”.

Desde la Boca de Gato saldremos a la carretera de Benaoján a Ronda, cruzando un bello puente de madera sobre el río Guadiaro.

  
 
 


Muere un hombre en la Cueva del Gato
Pedro Escudero era compañero de la responsable de relaciones con Europa de la Junta de Andalucía

Por José Manuel Dorado (Alcalá Noticias, agosto de 1999)

El sábado 24 de julio de 1999, un asiduo visitante de la Cueva del Gato, Pedro Escudero, perdió la vida mientras atravesaba a nado el Lago de las Tormentas de la Cueva del Gato junto a otros 11 compañeros. Las bajas temperaturas del agua sumado a que el equipo de neopreno que llevaba Escudero no tenía mangas pudo ser la causa que provocó el ahogamiento del empresario malagueño mientras practicaba la espeleología.

Según nos comunicó el alcalde de Benaoján, Alexis González, fue a las 10 de la noche del sábado cuando se avisó a la Guardia Civil.

El hecho de que aquel sábado unas 100 personas atravesaran la cueva había producido un enturbiamiento del agua en el Lago de las Tormentas, por lo que el rescate del cuerpo resultó complicado.

Durante todo el domingo la Venta de la Cueva del Gato fue un hervidero de políticos relacionados con la compañera de Escudero. Pasaron por allí  el Consejero de la Presidencia de la Junta, Gaspar Zarrías, el delegado del Gobierno andaluz en Málaga, Luciano Alonso, el candidato del PSOE a la presidencia de la Diputación malagueña, Juan Fraile Cantón, y la esposa de Manuel Chaves, Antonia Iborra. Chaves no pudo asistir por encontrarse en Rabat en los funerales de Hasan II.

En el rescate, según declaró el Alexis González a este periódico, intervinieron el Grupo de Montaña de la Guardia Civil de Granada, con 8 efectivos; el Grupo de Rescate Especial de Salvamento de Málaga, con 15; el GEAS de la Guardia Civil y el Grupo Civil Espeleo Socorro, además de Grupos de Espeleología de Cañete, Ronda y Cádiz.

La víctima había atravesado la cueva en otras 15 ocasiones. Esta es la cuarta vida que se cobra la Cueva del Gato. En diciembre de 1977 murió un hombre atrapado por una crecida del río. Cuatro años más tarde fallecieron dos jóvenes en el primer lago de la cueva. La Junta se está planteando tomar medidas para restringir el acceso a la Cueva.
  



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