Isabel Sánchez Heras - Revista El
Genal
Publicado en el número 7 de la revista El Genal en diciembre de
2000
En este pequeño
pueblo blanco y acogedor que es Benalauría, hay un museo. Un museo
muy particular y del que muchas personas se sienten orgullosas pues es
parte de la vida del pueblo.
La idea de crear
este museo vino de la mano de un grupo de personas del pueblo que
pretendía vivir en el, poniendo en marcha los recursos endógenos.
El museo está
situado en el barrio alto del pueblo, y puede sonar a museo y no más.
Pero es un todo que nos lleva a recuperar la capacidad de asombro, imaginación
y arraigo.
El edificio era
propiedad de una persona de nacionalidad alemana que tenía acciones
en una empresa, es decir, este lugar era parte de una empresa alemana.
La persona compró
este sitio, quería que no se olvidara y perdiese todo lo que en
él había. En un principio lo ofreció en venta al Ayuntamiento
del pueblo, y al parecer no era un buen instante para que el Ayuntamiento
se hiciese con el edificio.
Cuando surgió
la iniciativa de estas personas del pueblo para crear el museo, no eran
aún personas con una identidad conjunta a nivel burocrático.
Fue el CEDER Serranía de Ronda el que intercedió por ellos
y se consiguió llegar a un acuerdo para que este antiguo molino
pudiese ser utilizado, rehabilitado y poder crear el actual museo.
Así, respetando
una serie de condiciones, se creó el actual Museo Etnográfico
de Benalauría. Al cabo de los años, consigue este grupo de
personas de Benalauría, comprar La Molienda, el edificio, pero incluso
sin ser aún propiedad de ellos, empezaron con las labores de restauración,
y con la puesta en funcionamiento del museo.
La idea era la
de crear un Ecomuseo con un proyecto de recuperación de espacios
contenido y formas tradicionales encaminado a conservar, conocer y recrear
el patrimonio etnográfico de Benalauría. Para ello el centro
del museo es un molino de aceite del siglo XVIII. Antigua almazara «de
sangre». El edificio es de grandes dimensiones, de mampostería
con los vanos enmarcados en ladrillo y con planta en forma de L, que ha
perdurado intacto durante el paso del tiempo. Sometido a tareas de restauración,
en su interior podemos observar la extraordinaria prensa de tipo de viga
árabe, de 12 metros de longitud, el empiedro, la bomba, caldera,
aljibe, atrojes,... que vienen a mostrarnos el proceso de elaboración
del aceite de oliva.
Además encontramos
una colección de enseres, aperos y herramientas que conforman una
auténtica representación de los usos, costumbres y técnicas
propias de la vida en el campo: arados, trillos, sistemas de medida, fabricación
de alimentos, labranza...
Para los creadores
del museo, esta iniciativa y la actividad que se crea a través del
museo, es muy gratificante, ellos opinan que todo el pueblo de Benalauría,
el 100% de la población, está orgullosa de tener tal museo
en el pueblo.
Cuando se estaban
llevando a cabo las obras de rehabilitación del museo, muchas eran
las personas que se acercaban por allí a contar las diferentes anécdotas
que recordaban sobre el lugar.
Se sabe que en
el pueblo hubo hasta cuatro molinos de aceite con actividad al mismo tiempo.
De este modo se puede observar la gran riqueza agrícola del lugar.
El museo es un
sitio en donde se aprende, se puede conocer de un modo muy directo cómo
era toda la actividad del molino y podemos llegar a comprender lo infinitamente
sabios que eran ya nuestros antepasados. Prueba de ello es todo el montaje
para la prensa, la molienda o la impresionante conducción de agua
desde el exterior, canales, hasta el interior del edificio.
Son muchas las
vivencias que guarda este lugar, en el que todas las personas del pueblo
quieren tener algo suyo, por eso además, existe la pequeña
colección de enseres y objetos en desuso que la gente del pueblo
ha ido donando.
Otra parte del
museo, es la pequeña tienda de conservas y productos artesanales
procedentes del obrador de Benalauría, La Molienda Verde.
El horario y los
días de apertura del museo son los fines de semana de 13 a 14 horas
y de 16 a 18 horas. Pero es posible visitarlo en cualquier momento siempre
que avisemos antes.
Una persona nos
acompañará en la visita al museo y nos explicará cuestiones
relacionadas con la actividad que se desarrollaba allí, sobre el
edificio, su restauración y algunas anécdotas que nos hagan
conocer en profundidad el museo.
Es un museo de
gran interés sobre todo para personas que nunca conocieron el funcionamiento
de un molino, jóvenes y niños que hoy en día conocen
el procedimiento y fabricación de los productos de otro modo muy
distinto al utilizado en el pasado.