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ASOCIACIÓN DE MOROS Y CRISTIANOS DE
BENALAURÍA
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Argumento
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En este apartado veremos como se va a llevar
a cabo la ficción en que consiste esta historia. ¿Hubo o no
revuelta en Benalauría en 1500? Sabemos que toda la Sierra
Bermeja se ve afectada. También Benadalid, "a la que queman
algunas casas", por lo que hay que suponer que las luchas nos
afectaron igualmente, ya que, como sabemos, el poblamiento de
estas sierras es mayoritariamente mudéjar. Nosotros hemos
imaginado que una partida de moros de Sierra Bermeja llega hasta
el pueblo, a la sazón poblado por cristianos. Aunque ignoramos
si era así, y en que número, por necesidades del argumento hemos
tenido que disfrazar un poco los hechos. El Alcalde y el jefe de
la milicia les hacen frente, pero los rebeldes consiguen dominar
las partes altas del pueblo, saquean el templo parroquial y
raptan la imagen del Patrón Santo Domingo de Guzmán, por el que
los moros piden un fuerte rescate. |
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Esta será la primera parte del festejo o
“Cautiverio”, que finaliza con una original algarada, en la que
“los moros”, a caballo o a pie, llevan a vecinos y forasteros a
depositar ante el Santo su óbolo para el rescate. Con lo
recaudado se financia parte de la fiesta. El segundo acto, por
la tarde, constituye el “Rescate”. Los cristianos, aunque muy
quebrantados, consiguen rehacerse en los alrededores de la Plaza
del Ayuntamiento. Incluso, en una salida, apresan a los dos
hijos del qa’id moro, lo que les proporciona una moneda de
cambio para rescatar la iglesia y el santo. Aceptado el canje en
principio por ambas partes, los moros no cumplen lo pactado. Los
cristianos inician entonces un desesperado ataque, animados por
la inminente llegada de un contingente de milicias concejiles de
otros municipios andaluces. Vencidos los rebeldes, un oidor de
la Chancillería de Ciudad Real, enviado regio, anuncia a los
mudéjares las nuevas capitulaciones: o conversión o deportaci ón.
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El epílogo lo constituye una desesperada
elegía por parte del qa’id hacia la hermosa tierra que lo vio
nacer y que ahora se verá obligado a abandonar para siempre.
Concebimos esta fiesta como un teatro callejero, con
participación popular y voluntaria. Es importante prescindir de
una gran tramoya escénica, poco acorde con las posibilidades del
pueblo, a cambio de un buen equipo de megafonía, el correcto uso
de la cohetería que evite riesgos innecesarios y una adecuada
puesta en escena, aprovechando, eso si, los bellos rincones de
esta villa. La vestimenta se basará en los grabados de la época,
los cristianos con calzas oscuras, chalecos de color vistoso y
camisola blanca, con bota o zapatilla de esparto. Los moros no
ofrecen mayor problema, y su vestuario, colorista y “marroquí”,
ha de dejarse a la elección de cada cual, aunque sin
anacronismos. Los símbolos, el pendón de Málaga (morado y verde)
con aditamentos del pueblo. Los musulmanes, con banderola verde
y negra. |
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