Turismo rural y cultural en el Valle del Genal - Serrania de Ronda

FERIA EN HONOR AL PATRÓN SANTO DOMINGO

Pregón 2006, por Begoña Chacón Gutiérrez (3 de agosto de 2006)

   

¡Jabatos y jabatas!

 

¡Gracias! Con esta palabra quiero empezar mi pregón. Es la única que se me viene a los labios y al corazón en este momento en que os hablo, en el que quiero cantar las fiestas de Moros y Cristianos de nuestro pueblo, nuestras fiestas patronales dedicadas a Santo Domingo de Guzmán. Quiero cantar a nuestra tierra,  la joya más preciada de la Serranía, que alza su vuelo de amor hacia el azul infinito, desde la infinita blancura de sus casas a la sombra de los castaños.

 

Es la primera vez que me dirijo a vosotros sin ser Alcaldesa de Benalauría. Este ha sido el honor más grande de mi vida y los años que he dedicado al servicio de nuestro pueblo han sido los más gratificantes, los que más felicidad me han dado. Os confieso que la emoción que siento en este momento me hace difícil expresar lo que mi corazón desea transmitiros, todo mi amor, todo mi respeto y toda mi gratitud.

 

Pregonar es alzar la voz para proclamar lo que creemos y sentimos y yo quiero pregonar a este lugar privilegiado, a sus gentes maravillosas, festivas y sobrias, alegres y laboriosas, vosotros sois la sangre y el nervio de la tierra, de este paraíso del Valle del Genal del que nuestro pueblo es, como se decía en el Siglo de Oro, la “linda tapada”. Benalauría se oculta, juega al escondite con el visitante, que sólo puede apreciarla en su conjunto desde el otro lado del Valle. Con coquetería, con mimo, el caserío se derrama por la pendiente entre el verde de los castaños, verde en todos sus matices, paleta única para un pintor divino, verde, el color de la esperanza que nos ensancha el ánimo y que nos hace mejores porque la naturaleza ha sido pródiga y vertió el cuerno de la abundancia en esta ladera en la que nos asentamos como el águila en la montaña, aunque yo siempre he pensado que Benalauría es paloma de paz y de convivencia.

 

“Conciencia del Valle” se ha llamado a nuestro  pueblo y es una denominación muy exacta porque el amor que sentimos por nuestra tierra ha permitido que el paso de los siglos haya respetado este paisaje sin igual  y esta maravilla de arquitectura popular que son las casas que se abrazan a la tierra, que se adaptan de manera admirable al entorno y cuyos interiores son sorprendentes en su sencilla belleza. Este patrimonio hay que preservarlo como hasta ahora se ha venido haciendo, de manera natural, por el sentido estético de todos.

 

Si expresara en este Pregón las anécdotas, las vivencias de estos años, mi discurso desbordaría con mucho los límites que el tiempo del pregonar requiere. Sólo os diré que cada vez que cruzaba la puerta de nuestro ayuntamiento, ese edificio de ladrillo y reja, reflejo de la España ilustrada, sentía renovado mi compromiso con todos vosotros y mi voluntad de trabajar por el progreso de nuestro pueblo; pero, con mucho, es con las gentes, las buenas gentes de Benalauría, con las que más he sentido que el ayuntamiento es, como definía el Rey Alfonso X el Sabio, la unión de los vecinos para, de forma abierta y democrática, tratar aquellos problemas que les incumben.

 

Cuando, como es nuestro caso, nos conocemos todos, la relación es directa y emocionada y yo me he emocionado muchas veces  escuchándoos, de la misma manera que me emociono ahora, cuando los Moros y los Cristianos están preparados para celebrar a nuestro patrón.

 

Un linaje árabe dio nombre a nuestro pueblo cuando allá por el siglo octavo las nuevas gentes se instalaron en el Valle, muy cerca de los restos romanos que hasta aquí llegó la civilización clásica. Después de siglos, Benalauría fue conquistada en 1485 y aquí, fiel a los pactos, quedó la población de mudéjares y formando parte de las posesiones de la casa ducal de Feria. En 1501 tuvo lugar la revuelta de Sierra Bermeja, que es la que da pie a la fiesta.

 

Durante los siglos XVIII y XIX, especialmente en el primero, el pueblo prosperó al mismo ritmo que lo hacía la agricultura, variada y rica. En el XIX, estas sierras vieron la bravura de los guerrilleros que pusieron en jaque a las tropas francesas. En el siglo XX tuvimos momentos de decadencia pero hoy el futuro se nos presenta lleno de posibilidades.

 

El turismo rural y ecológico tiene entre nosotros un lugar privilegiado, el senderismo, todo lo que se refiere al disfrute de la naturaleza encuentra en Benalauría un lugar único. Debemos ser el equilibrio frente a la masificación de la costa, debemos ser una opción hacia lo diferente, lo singular.

 

Además, la laboriosidad de nuestro pueblo es especial y extraordinaria. Esa laboriosidad es la que permite desde la elaboración de las flores secas hasta los más refinados tratamientos de la madera en todas sus formas artísticas pasando por las artes de la alfarería, el pan de verdad, el de horno de toda la vida y las confituras. No os podéis imaginar la alegría que me da cuando veo nuestras castañas y nuestras mermeladas tan valoradas por su calidad y por el respeto al medio ambiente.

 

Sostenibilidad es el nombre del futuro, calidad de vida es el lema y trabajo para todos el objetivo fundamental que nos debe mover a todos los jabatos, a todas las jabatas, que no es casual el nombre. La Real Academia define la palabra como atrevido, osado y valiente. En efecto, así es, así somos.

 

Sabéis que en nuestro pueblo la gente joven no ha emigrado, sabéis que la población no ha descendido, sabéis de los esfuerzos de todos y este es el mejor recuerdo que guardaré siempre en mi corazón. He hecho todo lo que podido para que Benalauría siga vivo, continúe su más que centenaria historia con toda la ilusión. Esa historia viva que guarda con primor el Museo Estnográfico del pueblo que es mucho más que un equipamiento cultural.

 

Santo Domingo de Guzmán, el dominico inflamado por la fe, el can de Dios como gustan de llamarse los miembros de la Orden, preside el retablo de nuestra iglesia, la que se iniciara en el siglo XVI y se culminara con sobriedad neoclásica en el XVIII. Santo Domingo se caracterizó por el amor a los demás y por una fe militante. Cuando los cristianos llegaron lo trajeron consigo y aquí se quedó encantado entre tan buenas gentes para ejercer su patronazgo.

 

El pueblo, sin embargo, no ha querido olvidar sus raíces árabes y creó esta fiesta de Moros y Cristianos, que es fiesta de verdad porque en ella todos somos actores y espectadores, que es fiesta de hermandad, fiesta total en la que el pueblo se transforma en teatro para que los versos del romance suenen entre las gentes, moras y cristianas que acabarán llevando en triunfo a Santo Domingo.

 

El texto de la obra que se va a representar refleja la tensión de los hechos históricos que sucedieron hace siglos y también expresa la concordia que esa misma historia trajo a este pueblo. La Fiesta de Moros y Cristianos es motivo de que Benalauría se vista de color y recuerde su pasado desde su presente lleno de ilusión. Todos debemos participar, cada uno a su manera, que eso es la fiesta total, la que para el reloj y nos deja el tiempo del corazón, el más importante, el del amor a nuestras tradiciones.

 

Las imágenes de la fiesta me vienen a la memoria y mucho más el esfuerzo de todos, la ilusión de hacerse los trajes, de aprender de memoria el texto, de escenificar la batalla, el tremolar de los pendones, los gestos, el ruido de los petardos imitando la fusilería, las flores que adornan el trono del patrón, nuestro cielo, nuestra vida en suma que se hace alegría desbordante por las calles y en la plaza, escenario natural para el desenlace de los hechos.

 

El Pregón llega a su fin. Empecé con la palabra gracias y con ella quiero acabar. Gracias por este honor. Que Santo Domingo, nuestro patrón, nos ayude en el trabajo de todos los días, que Benalauría siga progresando en paz y en abundancia, que os tengo siempre en mi corazón, que espero que me guardéis un lugar en los vuestros.

 

Es del Valle la reina,

Es fuente de la vida,

Es de fiestas alegría,

Es de abundancia pródiga.

Es Paraíso de la Sierra,

Sueño de poeta

Y bandera verde y azul,

Es Benalauría.

 

 

¡Viva la Fiesta de Moros y Cristianos!

¡Viva Benalauría!

 

He dicho.

 

           

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