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El Columbario del Cortijo del Moro: un monumento en peligro
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Por Juan García Gil (Benalauría, Luz de ilusión. Marzo
de 2004)
Publicado en la Revista La Serranía, número 26, primavera de 2004
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Localidad: Benalauría (Málaga).
Situación: Paraje natural de quejigos y encinas existente entre la
Cañada del Real Tesoro y Siete Pilas.
Acceso desde Benalauría: Salida desde Benalauría por la carretera
A-369 Ronda-Algeciras, pasando por el bonito pueblo de Algatocín,
llegando al cruce del Ventorrillo, dirección a Cortes de la
Frontera, carretera A-373. Se pasa por Salitre y Siete Pilas, que se
deja a la derecha, siguiendo dirección a la Cañada del Real Tesoro o
Estación de Cortes, y a un kilómetro antes de la llegada se entra
por un carril que nace a la derecha y se recorre también un
kilómetro hasta que se divisa al fondo el Cortijo del Moro, pasando
primero por el Cortijo de Enmedio y cruzando el arroyo de la
Bovedilla. El Columbario se encuentra en la misma puerta de entrada
al cortijo.
Coordenadas: 36º36,538 N y 5º19,268 W.
Mapas del Servicio Geográfico del Ejército o del Instituto
Geográfico Nacional, escala 1:50.000. Hoja 14-45 (1064).
A corta distancia del Cortijo del Moro, en el término municipal de
Benalauría, se encuentran unas “ruinas” arqueológicas conocidas por
nuestros mayores con el nombre de la “Cueva del Moro”. Se trata de
un monumento funerario romano, posiblemente del siglo I d. C. La
construcción de la cámara sepulcral es de planta rectangular con una
única sala, con paredes de tres hiladas de piedras que tienen la
misma altura Opus quadratum, sillares muy bien escuadrados y
labrados.

En el interior, en los muros, se abren unos pequeños nichos de
sección cuadrangular que se encuentran en la última hilada de
sillares, sobre la que descansa decorando una moldura que recorre
toda la estancia, nichos que eran utilizados para depositar las
urnas funerarias que recogían las cenizas de los difuntos. El techo
sería de bóveda de medio cañón observándose el comienzo de la misma
a continuación de la moldura, el exterior se encuentra revestido de
mezcla de guijarros, cal y arena formando una superficie continua
Opus caementicium. En uno de sus extremos aparece lo que debiera ser
su entrada con tres escalones para acceder al interior.
Se puede observar en los alrededores del Cortijo del Moro restos
arqueológicos de una posible villa agrícola asociada al columbario,
en donde vivían las acomodadas familias titulares del mismo.


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El Columbario del Cortijo del Moro: un monumento en peligro
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Por Alicia Correia Chacón - Publicado en la Revista La
Serranía, número 28, otoño de 2004
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El columbario romano del Cortijo del
Moro, aparecido en esta publicación no hace mucho, se encuentra actualmente en una situación de abandono que podría convertirse en peligrosa si no se toman medidas.
Como ya es sabido, se trata de un monumento funerario de planta rectangular construido con sillares, con cúpula de medio cañón, de la que se conserva su arranque y parte del opus caementicium que la cubría. El mausoleo estaba destinado a contener urnas de incineración, y su cronología se remonta posiblemente al siglo I, por cuanto en este siglo es la cremación el rito usual de enterramiento, introduciéndose poco a poco durante el siglo II la inhumación, que ya sería práctica habitual en el siglo III.
Es un espléndido ejemplo de arquitectura sencilla y práctica, pero no por ello exenta de belleza.
El único yacimiento similar documentado en la provincia de Málaga es el mausoleo de la Necrópolis de las Maravillas: de planta rectangular, soterrado, construido con sillares y bóveda de medio cañón (totalmente desaparecida), igual que el del Cortijo del Moro, pero a diferencia de éste, una vez excavado, se volvió a enterrar.
El columbario se halla circundado por una alambrada, pero ello no ha podido contener el crecimiento de la vegetación, que se ha adueñado del lugar, introduciéndose entre los sillares superiores las ramas de algunos arbustos, cuya presión podría causar daños irreparables en el conjunto arquitectónico.
El hecho de ser un monumento único en nuestra provincia y su (por ahora) excelente estado de conservación, debería impulsarnos a cuidarlo y preservarlo del deterioro y abandono que actualmente sufren tantos yacimientos romanos.
La mayoría de los yacimientos romanos de Málaga no están cubiertos por la tierra, sino por el desinterés y la dejadez de las instituciones públicas y de los propios ciudadanos que, principalmente por total desconocimiento, no muestran ninguna preocupación por la preservación de su patrimonio histórico, cuando precisamente ellos mismos deberían constituir el primer paso de las actuaciones.
La experiencia nos enseña que cuando se apela a las altas instancias, las peticiones se pierden en un bosque de competencias, presupuestos, prioridades, carencias..., mucho más denso cuanto más alta es dicha instancia y, sobre todo, la buena voluntad tropieza siempre con el mismo obstáculo: la falta de dinero.
Por tanto, en casos como el que nos ocupa, cuya sencilla envergadura no sobrepasa las posibilidades de las personas materialmente próximas, somos nosotros quienes deberíamos tomar medidas para preservar algo tan de todos como nuestro pasado.

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