Isabel Sánchez Heras -
El Genal
Publicado en el número 2 de la revista El Genal en junio de
2000
El
Alambique es un restaurante-museo en el centro del pueblo de Benadalid,
con exposición y venta de productos de la zona. Tiene una perfecta
y cuidada decoración con objetos y detalles artesanos e históricos.
Su
cocina es selectiva y tradicional elaborada con el esmero de una cocina
popular y refinada.
Allí
estuvimos y pudimos hablar con la persona que lo regenta, Mª Ángeles
Villanueva, que cuenta con la ayuda de Esperanza López, Juan Luís
García y José Mª García. También tiene
la colaboración de vez en cuando de José y Patricia García
y el apoyo de todo su pueblo, pues puede parecer que por estar el restaurante
situado en un pueblo no tiene mucho trabajo, pero El Alambique ha creado
puestos de trabajo, y creará aún más.
Mª
Ángeles nos cuenta que ella estuvo varios años fuera de su
pueblo, Benadalid, pues su marido trabajó en otros lugares. Cuando
volvió al pueblo ella pensó que iba a ser de un modo transitorio.
Había vivido fuera del pueblo y pensaba que dentro de él
no habría ningún futuro ni salida.
Estando
en el pueblo, el CEDER Serranía empezó con el Plan
Leader I a proponer a la gente del pueblo la posibilidad de restaurar algunas
casas con el fin de poderlas alquilar. Hubo alguna gente más abierta
que sin más se puso a hacer la restauración. La primera casa
que se hizo en el pueblo fue la «Casa Real».
Fue
confuso todo esto, la gente no tenía ninguna información
y era un poco recelosa al ver que se le daba dinero por arreglar algo viejo,
y en un sitio que se estaba muriendo.
Era
el primer pueblo en el que se crearon casitas rurales.
Conforme
la gente iba arreglando más casas, ella se animó y arregló
una también.
Vinieron
gente incluso de Bruselas a ver las casas y poco a poco la gente fue enterándose
del porqué de todo: Benadalid estaba situado en una de las zonas
más deprimidas de España, por eso venía todo lo de
la ayuda. Estaban a la vez en un sitio con un encanto especial. Vendría
un turismo distinto, la gente vendría a disfrutar del paisaje, y
a retirarse por un tiempo del mundo.
El
CEDER Serranía creó también el CIT (Centro de Iniciativas
Turísticas), para que la gente que estaba trabajando o empezaba
a trabajar en este sector, en el turismo, estuviese asociada y tuviese
más capacidad para formación, subvención, ayuda, apoyo
moral y social.
Por
medio del CIT empezaron a tener cursos y viajes formativos; a saber cómo
decorar, cocinar, servir mesas, atender al público. Saber cual era
su labor.
Al
principio trabajaban junto a Rural Andalus, e incluso con ellos era difícil
alquilar las casas por muchos días. Todo fue cambiando, ahora entre
semanas hay gente también en las casas. El pueblo tiene 250 habitantes
más o menos y el 80% de ellos es de la tercera edad.
Cualquier
fin de semana, puente o fiesta, en las casitas puede haber entre 60 y 80
personas de edad media.
Mª
Ángeles comenzó a rondar la idea del Alambique cuando empezó
a viajar con el CIT y a conocer otros lugares. Ella se preguntaba por qué
en su pueblo no podría haber cosas como las que había visto.
Además, en su pueblo, cuando venía la gente a las casitas
no encontraba ningún bar ni sitio en donde toma una copa en el pueblo.
Y luego la gente de su pueblo tampoco lo tenía, no tenía
un sito donde ir a estar un rato con los amigos y tomar un café
por ejemplo.
No
sólo quería un bar, quería además un sitio
diferente en donde poder encontrar un servicio y una información.
Por eso tiene una pequeña tienda de artesanía.
Entonces
fue cuando empezó a moverse. Su familia estaba a gusto en el pueblo
y podrían quedarse.
El
CEDER subvencionó el 30% de parte del proyecto de lo cual hasta
el momento sólo ha hecho efectivo el 80%. Más adelante se
amplió un poco este proyecto y para ello no tuvieron subvención.
Por
este aspecto, y por la ayuda del CIT parece que todo es justo. Pero cree
que es constructivo hacer al CEDER la crítica de que ellos animan,
subvencionan parte de los proyectos, incitan a que la gente empiece a trabajar
en el sector servicios, pero luego se olvidan del asesoramiento de mercado,
de la promoción, de la publicidad, del vender fuera lo que se ha
creado. Se crean muchas infraestructuras pero no se saben o no se intentan
del todo promocionar.
Las
ferias de los pueblos están muy bien, pero puede que sólo
sirvan para que la gente de los pueblos nos encontremos, no para
llevarla a la gente de Málaga o de otras provincias.
Por
parte del CIT, Mª Ángeles sabe que no se puede hacer más.
Pero dentro de los planes Leader habría que contemplar de algún
modo eso. Es como si le faltase al proyecto una parte.
Igual
pasa con la parte de documentación. El CEDER tendría que
haber puesto documentación en manos de los empresarios de turismo
para que ellos puedan documentar con la historia, geografía, con
algunos catálogos... a la gente que viene de fuera. Por eso le encanta
poder tener en su restaurante nuestra revista «El Genal»; con
ello tiene un poco de documentación para la gente que viene y quiere
saber cosas, que es mucha.
El
Alambique es un negocio personal más que familiar. Dice Mª
Ángeles que es su forma de vivir, aunque a veces piensa que para
ello ha sacrificado muchas cosas: su familia, su libertad... pero le recompensa
cuando piensa que El Alambique es algo bueno para el pueblo, que el turismo
es la única alternativa que le queda a los pueblos pequeños
y que ella sabe que pueden dar un trato familiar y directo y eso le gusta
y ayuda a la gente.
Todo
el pueblo y toda la familia de Mª Ángeles se ha volcado con
El Alambique, se ha sentido identificada. Ella quiere cuidar a la clientela
de fuera pues sabe que viene de lejos, que han elegido El Alambique dentro
de otras ofertas, y quiere corresponderle con un buen servicio y un trato
directo. Pero no quiere dejar de lado a su gente, a la gente del pueblo,
pues se merecen todo lo bueno también por estar conviviendo y luchando
con ella en el proyecto de hacer vivir al pueblo.
Nota: A comienzos del verano de 2001
el restaurante El Alambique de Benadalid cerró sus puertas