Después de un recorrido poco accidentado por la divisoria de ambos valles, la carretera se decide, a partir de la Venta de los Pavos, por la ladera del Genal y desciende suavemente hasta llegar a Benadalid, que se recuesta bajo la carretera al lado de un viejo castillo árabe que hace ahora las veces de cementerio.
Benadalid dicen que significa en árabe “Hijos de Jalid”, y autores como Vázquez Otero lo identifican con el gentilicio beréber de los Banu-Jalic, asentados en la comarca desde los primeros tiempos de la invasión musulmana en el siglo VIII. También han pensado algunos que habría sido la capital de la cora de Takurunna, pero esto es muy dudoso, porque Ronda pertenecía a esa misma cora y cuesta creer que no fuera ella la cabecera de toda la comarca.
En la parte más septentrional hay un pequeño castillo árabe, muy bien conservado porque en su interior han ubicado el cementerio. Tiene torres en tres de sus cuatro esquinas y más parece haberse hecho para protección de los señores ante la hostilidad del pueblo que para defender al pueblo de enemigos externos, dada su situación. Hay en su interior un aljibe que nunca se seca y la tradición dice que una oculta galería enlazaba esta fortaleza con el desaparecido pueblo de Benamaya, que estaba mucho más hondo en el valle. Fue de moros, pero luego fue reparado y vuelto a usar por los señores cristianos a los que los Reyes Católicos concedieron el señorío de Benadalid con su anejo de Benalauría. Reproducimos aquí un texto en el que los Reyes autorizan al conde de Feria para levantar una fortaleza en Benadalid.
Don Fernando e doña Ysabel, por la gracia de Dios Rey e Reyna de Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia…
Por faser bien e merçed a vos don Gómez de Figueroa conde de Feria, acatando los muchos, e buenos e señalados servicios que nos avedes fecho, e facedes de cada dia, et en alguna hemienda e remuneración dellos. Por la presente vos damos licencia y facultad para que cuando quisierdes e por bien tovierdes podades labrar e faser y hedificar una fortaleza y casa fuerte de la forma y manera que vos quisierdes e por bien tovierdes en la vuestra villa de Benadalid, que es en la Serranía de Ronda en el reyno de Granada, la cual villa nos ganamos de los moros enemigos de nuestra Santa Fee Católica, e vos fezimos merçed della…
Medina del Campo, 3 de abril de 1494.
Archivo Ducal de Medinaceli, Sección Alcalá. Legajo 67. doc.32.
Lo que hizo el conde fue aprovechar la fortaleza musulmana y adecentarla. Hay sobre la puerta un escudo familiar, único elemento del castillo que no es claramente árabe. La lápida está fechada en 1635.
Delante del castillo hay una cruz bastante monumental, la Cruz del Calvario, que se construyó en 1776. Todo este entorno se utiliza para representar la tradicional fiesta de Moros y Cristianos que se celebra en el último fin de semana de agosto. Participa gran parte de la población ataviada con trajes de época. Cuentan en los pueblos de los alrededores que un año alguno de los participantes representó tan bien la escena de una caída a tiros de su caballo, que todos comentaban: “¡mira qué bien hace la gaziva!”. Y luego comprobaron que el tiro había sido real y estaba muerto. No sabemos qué significa la palabra “gaziva”, pero parece sinónima de “papel teatral”.
Lo que sí es cierto es que entre Benadalid y Benalauría ha habido y hay gran rivalidad, como ocurre a menudo entre pueblos muy hermanados por su historia. Y se ha puesto de manifiesto en relación con los Moros y Cristianos, que se representan en ambos pueblos. Los de Benadalid acusaban a los de Benalauría de haberles robado el texto de la representación. Los de Benalauría decían lo propio. Y al final, para zanjar la cuestión, los Moros y Cristianos de Benalauría se representan con un texto renovado, obra de un benalaureño que ha demostrado tener muy buen gusto literario y profundo conocimiento de los hechos que dieron vida a esta manifestación de la cultura popular.
Para llegar hasta la fuente del siglo XVIII hay que atravesar de norte a sur toda la población, lo que se puede aprovechar para disfrutar de la belleza de sus calles, que recientemente han sido pavimentadas con losas de piedra veteada, repletas de flores y respetuosas con su más original aire morisco. Se llega hasta la plaza, donde está la iglesia y el Ayuntamiento con su soportal de arcos. En esta plaza se instala la feria anualmente y se convierte en punto de reunión de gran parte de los serranos de muchos pueblos, sobre todo en la noche en que se hace el concurso de disfraces. La feria antiguamente se celebraba el día de san Isidoro, el patrón del pueblo, pero se ha trasladado a agosto para que la disfruten los emigrantes, que en este pueblo marcharon mayoritariamente al País Vasco.
De entre los productos de la tierra, el vino y el aguardiente fueron importantes, como en Atajate, pero hay dos producciones que eran señeras en Benadalid. Todo el mundo reconoce que los higos pasados de este pueblo eran los mejores, no ya de este valle, sino “del mundo entero”. Perdónese la exageración, pero algo habrá de cierto. Y la otra es una planta no comestible, sino muy útil antiguamente para curtir las pieles, el zumaque. En este pueblo se recogían grandes cantidades que eran vendidas luego sobre todo en Ubrique, la capital de la marroquinería.
Abundan en Benadalid apellidos como García, Sánchez, Sierras o Barea; también son muy propios de aquí Aral o Beneroso, y éste último hay quien crea que es de origen musulmán y prácticamente ha desaparecido.
Por último, nos queda decir algo sobre un curioso acento que tienen los naturales de Benadalid hablando, que consiste en oscurecer un poco el timbre de las vocales acentuadas, al tiempo que las alargan ostensiblemente. Hay que tener buena memoria acústica para establecer comparación con los acentos de otros pueblos, pero para las gentes del Genal ha sido siempre fácil reconocer a los de este pueblo, como a los de otros muchos, por su modo de hablar. Es cierto que las generaciones jóvenes lo están perdiendo, y es de lamentar que eso esté ocurriendo.
Desde Benadalid y con un buen guía del lugar se puede hacer la visita al despoblado de Benamaya, que está mucho más hondo en el valle hacia levante. Fue una aldea morisca perteneciente al señorío de Gaucín desde finales del siglo XV que quedó prácticamente despoblada tras la revuelta morisca de 1570. Su ubicación, alejada de las vías de comunicación y lo abrupto del terreno, hacía poco atractiva para los repobladores cristianos esa población y por eso sus tierras acabaron por ser explotadas desde Benadalid, el pueblo más cercano.
Una vez que se abandona el pueblo para continuar por carretera hacia Benalauría, a menos de 1 km se desprende a la izquierda una pista forestal, por una zona de pinos de repoblación, que conduce hasta el río Genal, justo hasta el antiguo Molino de las Gambillas, donde hay una zona de baños, muy amena y tranquila. Desde esa pista forestal se contempla, además, la única vista completa de Benalauría a una distancia que permite distinguir sus detalles.
Ahora ya podemos seguir la ruta con seguridad de haber relatado lo más destacado de esta villa y podremos hacer las mejores fotos de ella desde la carretera, a unos 200 m de su
salida.
Campo polideportivo, biblioteca, casa de la cultura, hogar del Jubilado
Gastronomía
Cocina de hinojos, malcocinado, sopa de vinagre,
ceretes de higos blancos,
mosto
Fiestas
Jueves Santo, con altares callejeros
Día de San Isidoro, en abril, verbena nocturna
Feria, último fin de semana de agosto, incluyendo los Moros y Cristianos