Antonio R. Acedo del Olmo
Ordóñez Publicado en el número 18 de la revista La Serranía
Por
el camino de esta Escuela que es la Vida..., imagino que
llevamos faros que emiten haces de luces buscando un receptor,
cuando un haz de luz coincide exactamente con otro , hemos
encontrado a alguien que, en cierta forma, armoniza con
nuestros pensamientos, ideales o inquietudes sobre la vida, es
decir, «sintonizamos» en la misma o parecida onda,
comenzando un intercambio, un aprendizaje que en algunos casos
nos hace subir un peldaño más en nuestro caminar. Esto
debió ocurrir hace unos cuantos años en Ronda, cuando con mi
abuela «coincidimos» por primera vez con Paco Marín,
mientras tomábamos unas sabrosas pavías en el bar de una
persona que aprecié mucho, el señor Mateo.
Cuando el amigo José Manuel
me sugirió la idea de escribir algo sobre Paco, la verdad que
lo consideré un honor, aunque quizás no sea la persona más
indicada para hablar de él y seguro que quedarán muchas
cosas en el tintero, pero intentaré comentaros brevemente mis
vivencias y opinión de una persona polifacética con sus
virtudes y defectos como todos, a quien considero un buen
amigo y un artista de la naturaleza, y os aseguro que de los
grandes, con quien he compartido alegrías y problemas, siendo
estos los que verdaderamente sirven de pilares para construir
una buena amistad.
Siempre he admirado su amor
por «su» Arriate, la acogedora y bella población que le vio
nacer y que pregona con orgullo esté donde esté. Sus
anécdotas y vivencias son un libro de experiencias
enriquecedoras.
Ecologista de los
auténticos, no de los de moda, ama a la naturaleza en su
estado más puro, siendo uno de los mejores conocedores de
nuestra Serranía, que sufre cuando queda deteriorada por
algún motivo. Aprovechando su labor innovadora y experiencia
docente ha contribuido a trasmitir el respeto por la
naturaleza y, a la vez, a los seres humanos, inculcando la
importancia de la conservación de nuestro planeta para el
futuro de la humanidad a chicas y chicos, «sembrándoles»
una semilla que ha ido germinando y en las mayoría de los
casos ha obtenido su fruto. Siendo la mejor recompensa a su
labor docente, el saludo cariñoso y el recuerdo nostálgico
de los alumnos que han pasado por su clase y que nunca le
olvidan..., pienso que es la mayor satisfacción que puede
recibir un profesor.
Como
artista sus dibujos, pinturas, poesías, escritos,
fotografías..., son fascinantes y no digamos su peculiar
escritura admirada por todos, siendo felicitado, incluso, por
artistas chinos expertos en caligrafía. Personalmente sus
dibujos sobre los árboles siempre me han sorprendido, creo
que debe sentir una especial conexión hacia ellos y un buen
ejemplo es el texto que escribió, en la portada de su
colección de láminas sobre estos extraordinarios seres
vivientes: «Árboles de mi Tierra, armonía y belleza,
árboles de mi vida, humildad y nobleza. Árboles amigos,
mensajeros del Cielo y alegres compañeros de un viaje inmenso».
Hablar sobre sus audiovisuales y proyecciones es hablar de una
persona pionera en este campo, con quien he tenido el gusto de
colaborar en diversas ocasiones junto a otros buenos amigos.
Recuerdo con agrado y
cariño nuestras «excursiones celestes» compartiendo uno de
nuestros «grandes amores «, el Universo. Sentir como
enmudecen los pequeños seres de la noche en un silencio
mágico, durante un eclipse de Luna en Acinipo; deleitarnos
durante noches enteras con los cometas Hyakutake y Hale-Boop o
simplemente observando el firmamento; emocionarnos en la noche
de las mil estrellas fugaces por hora de las Leónidas del
año 2000, imaginaros a Paco saltando de alegría y
aplaudiendo, esa noche todos terminamos ronco... Son muchas
las vivencias compartidas en estos mágicos instantes que
enriquecen el momento, y enumerarlas harían faltas muchas
páginas. Hablar de Paco me hace también recordar,
emociona-damente, a nuestro amigo y gran persona Cayetano
Arroyo, que casi siempre sale en nuestras charlas, mientras
tomamos unos cervezones y unas buenas tapitas o mientras
contemplamos extraordinarias puestas de Sol desde su querida
huerta de Nador. Charlas o tertulias divertidas e interesantes
que Paco suele terminar diciendo: «...por hoy ya hemos
arreglado el mundo», mientras se va alejando en su mítico
Suzuki.
Biología, Naturaleza,
Cosmos, Arte, Poesía..., en definitiva Humanidades y
Ciencia..., todo se funde en una persona..., Paco Marín, el
Artista de la Naturaleza.