Isabel
Sánchez Heras Publicado en el número
1 de la revista El Genal en abril de 2000
Nunca
tendría sentido la Semana Santa si no fuese porque al fin de ella
llega el Domingo de Resurrección.
Muchos
son los modos de celebrar esta Resurrección del Señor, un
modo curioso puede ser la Fiesta del Huerto en Alpandeire. Se celebra la
Resurrección del Señor hecho niño.
La
fiesta la organizan dos mayordomos y dos mayordomas. Los mayordomos se
encargan de trabajar y ahorrar de su economía propia para poder
organizar la fiesta, no es dinero ni del ayuntamiento, ni de ninguna recaudación
en el pueblo. Y las mayordomas se encargan de todos los arreglos del Niño
del Huerto.
Los
preparativos empiezan el Viernes Santo, con la colocación en la
plaza del pueblo de un chopo alto en el que se cuelga un muñeco
de paja al que llaman San Judas. Desde ese día, y a veces desde
unos días antes, las madres de los mayordomos empiezan a preparar
los dulces que se comen en el huerto el domingo. Hacen suspiros, mantecados,
roscos, borrachuelos, gañotes, flores...
El
domingo, al amanecer, se hace un repique de campanas, se tiran unos cohetes
y junto con la banda de música se procesiona el Niño del
Huerto hasta el huerto que está en la plaza. Y es que los mayordomos
han hecho de la plaza un huerto auténtico con las paredes cubiertas
de ramas para que el Niño esté todo el día allí.
A la procesión van los mayordomos y la mayordomas. La noche anterior,
han estado vistiendo al niño con un traje a juego con el de ellas.
Esa
misma mañana se sabe quienes serán los mayordomos del año
próximo pues durante la noche los mayordomos se han encargado de
colocar en la fachada de los que quieren que sean el año que viene
un pino. Y ellas, las dos mayordomas, se han encargado de poner una palma
en la de las chicas que serán las próximas mayordomas. Éstas,
en la procesión de la mañana llevarán una mantilla
negra, para hacer ver quiénes serán las próximas.
El
Niño del Huerto estará durante toda la mañana, hasta
un poco entrada la tarde en la plaza, en donde hay una orquesta tocando,
una barra y donde venden bocadillos y bebidas. Allí están
las madres de los mayordomos vendiendo la repostería que prepararon.
Vuelven
a llevar al niño a la Iglesia a las tres de la tarde y luego, al
anochecer, de nuevo se procesiona por algunas calles del pueblo. En esta
procesión los futuros mayordomos y mayordomas van delante del trono
y los que dejan su sitio van detrás.
Por
último cuando se acaba la procesión, la gente va de nuevo
a la plaza en donde le prenden fuego al San Judas que colgaron del chopo
el viernes.
Todo
esto nos lo contó Josefita Bullón, que es madre de uno de
los mayordomos de este año, y nos dice que esta feria ella la conoce
de toda la vida, y le parece que es tan bonita, que mientras nos la está
contando, se le salen las lágrimas de la emoción tan grande
que le produce, y es que es casi un honor ser elegido mayordomo/a del Niño
del Huerto.