Información
recopilada por el Grupo Andalucista de Algatocín Universidad de Málaga,
Málaga Barroca, Arquitectura religiosa de los S.XVII
y XVIII, Rosario Camacho Martínez,
Málaga, 1981 Publicado en el número
6 de la revista El Genal en noviembre de 2000
Aunque esta parroquia no consta entre
las erigidas en 1505 ó 1510 sin embargo debía ser obra del S.XVI, y en 1614 el maestro Pedro Díaz de Palacios reparó
sus cubiertas, campanario y parte del interior.
Posteriormente hubo nuevas reformas:
en 1720 el mayordomo de la fábrica informó al Cabildo del
estado en que estaba la obra de la iglesia, hecha a costa de los vecinos
y pidió que la fábrica la concluyera. Estas obras no continuarán
pues en 1723 la Justicia y el Regimiento de Algatocín comunicaron
se estaba hundiendo la iglesia y pedían se levantase «a fundamentos»
ofreciendo ayuda en dinero y materiales y se acordó que el mayordomo
se asegurase del ofrecimiento y empezase la obra, que un año más
tarde aún no se había realizado. Sin embargo en diciembre
de 1725 el cura pidió licencia para bendecir la iglesia por haber
terminado las obras.
Esta zona fue muy castigada por
la invasión francesa y en 1810 se incendió restaurándose
en parte en 1830. Continuó varios años amenazando ruina y
en 1857 fue reconocida por el arquitecto D. Cirilo Salinas que recomendó
una total restauración y construcción de una nueva torre
(derribándose la antigua un año más tarde) de la que
dio el plano con un presupuesto total de 32.404 reales.
Cinco años más tarde
Salinas la reconoció de nuevo proponiendo reformas en la armadura
y que se hicieran los dos últimos cuerpos de la torre con presupuesto
de 92.444 reales.
Esta iglesia conserva el mudéjar
de la primitiva construcción en el alfiz, pero han desaparecido
las armaduras de madera citadas por los arquitectos tras la reforma realizada
después de la Guerra Civil.
Tiene tres naves, más una
de capillas en el lado del Evangelio, que se separan por arcos de medio
punto con alfiz, sobre pilares cuadrangulares, el presbiterio es cuadrado
con casquetes esféricos sobre pechinas y comunica lateralmente con
dos capillas con bóvedas de arista a las que se abren camarines
con restos de decoración de placas.
Pero los rasgos barrocos son
más sensibles en la nave de capillas, que se extiende por detrás
del presbiterio formando la sacristía, y debieron realizarse en
el S.XVIII. Dichas capillas se estructuran por tramos cuadrangulares que
se cubren con bóveda semiesférica sobre pechinas con nervios
y rosetón central; a ellas se abren sendos camarines que se articulan
con volúmenes muy recortados en el exterior.
La portada principal, que se abre
en el muro de la Epístola destaca en ladrillo en su color sobre
el enlucido del edificio: pilastras sobre basamentos denticulados interrumpen
las impostas sobre las que apoya el arco y sostienen un entablamento con
frontón partido con una ridícula cruz sobre el pedestal central.
Por encima del alero sobresalen los tres cuerpos cuadrados de la torre,
de ladrillo visto con ángulos reforzados y calados con varios adentelados,
óculos o arcos de medio punto; sobre la cornisa se alza un pequeño
ático con frontones curvos muy rebajados adosados a sus cara y pináculos
de cerámica en los ángulos, entre los cuales surge una bovedilla
semiesférica recubierta de cerámica vidriada.
Tanto la torre como la portada
acusan un carácter muy clásico y responden al proyecto del
arquitecto Salinas de mediados ya del S.XIX.
NOTA:
Recientemente se han hecho nuevos
trabajos de restauración al edificio, con la colaboración
de los vecinos del municipio, el obispado y la Delegación de Cultura
de la Junta de Andalucía:
-Así, en el año
1999 se ha restaurado la fachada de la torre con un presupuesto en torno
a los 5.000.000 de pesetas, con esta restauración se ha reforzado
esta parte del edificio y se le ha dado viveza al mismo, aunque quizás
demasiada para el gusto de muchos de los vecinos. Perdiendo así
la torre el encanto de sus tonos amarillo alvero desvaídos, que
tanto la caracterizaban y que eran consecuencia del paso del tiempo y de
las inclemencias meteorológicas.
-A mitad de los noventa también
se han reparado las cubiertas, se han cambiado las solerías, se
ha reconstruido el antiguo coro que fue destruido en los años treinta
junto a imágenes religiosas, y se ha puesto una campana nueva en
la torre, en sustitución de la campana principal que se había
rajado por el paso de los años y ya más que un repique era
un quejido lastimoso lo que transmitía, estas obras tuvieron un
coste en torno a los 15.000.0000 de pesetas.
-En los años ochenta se
construyó junto al edificio, en un patio anexo, una casa que sirviera
de residencia a un grupo de Hermanas Mercenarias que desde unos años
antes vivían en el Municipio, aportando religiosidad a los vecinos
y ayuda a los necesitados y los pobres de espíritu.